Con gran éxito continúa el Tatá Pirirí

La 22º edición del Festival de Títeres Tatá Pirirí se desarrolla con una gran afluencia de público que colma las salas de presentación de las obras.

“La verdad estamos muy contentos con la presencia del público en los espectáculos”, afirmó Yanko Tomas, uno de los organizadores. “Cono sucedió siempre el festival es posible llevarlo a cabo gracias a la gente que lo tomó como propio y acude a las funciones. Estamos prácticamente con las salas llenas en todas ellas”.

Además dela funciones previstas en el Salón Cultural Eibel, el Círculo Médico y en el Teatro del Pueblo, se desarrollan presentaciones en distintos establecimientos escolares.

Una de ellas tuvo lugar en la Escuela Especial donde Sergio Guevara presentó la obra “El Camino y la Piedra”.

Sergio nació en Tucumán, Argentina, pero desde hace treinta años está radicado en México.

“La compañía que tengo de llama Teatro Artimañas y es de México. Es la segunda vez que vengo al Tatá Pirirí, la primera fue hace unos 14 añosm y estoy muy feliz de estar de vuelta en Eldorado, para poder presentar la obra que ya tenía lista en los tiempos de pandemia”.

La obra es El camino y la piedra y forma parte, como dice Sergio, del inconsciente colectivo donde en cada país se encuentra una fábula similar, aunque con las características propias de ese país o de esa cultura.

“El camino y la piedra es una historia de tradición oral, la versión que yo tomo es del medio oriente, pero se encuentra presente en muchas otras culturas. Por ejemplo encontré historias similares en México, y otros países de Latinoamérica. Es una historia un poco fuerte donde el hombre queda al descubierto por la maldad que lo caracteriza en cuanto al medio ambiente y el maltrato hacia los animales. Dese que la leí por primera vez me dije que la quería hacer con los títeres”, manifiesta Guevara.

Esa primera lectura se di hace casi 30 años y el tiempo modificó la manera de plantear los temas en el titiritero “En esa época, tal vez porque era un poco más joven, me gustaba todo eso de denunciar y poner en evidencia esos problemas. Con el paso de los años y uno ve las cosas de otra manera, me da un poquito de cosa hacer esas obras y que la gente s. alga con un sabor amargo de la función. Entonces en el espectáculo tengo a un personaje que se llama Nasrudín que interviene y realiza algunos planteos que modifican la obra y no la hace tan fuerte. Entonces al final queda la idea de que por más pequeño que sea el cambio, puede repercutir de una manera más grande. No es que uno haya perdido la rebeldía que tenía de joven, sino que cambié la manera de plantear las cosas. Rebeldes seguimos siendo y el hecho de realizar este tipo de obras y no una que sea sólo risas y está todo bien, lo demuestra. Pero la ida es siempre dejar un mensaje, de que hay muchas formas de mejorar las cosas”.

El Festival De títeres Tatá Pirirí se lleva adelante hasta el domingo 12 de junio.

Foto: Matías Bordón

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