Subsidios al transporte: radiografía de la inequidad del reparto en Argentina

El primer encuentro 2022 del Consejo Regional del Norte Grande dejó un anuncio concreto, esperado por los gobernadores, en relación a los subsidios al transporte público de pasajeros, ampliando los recursos que se destinarán a las provincias (de 28 mil millones a 46 mil millones para el conjunto de las provincias) y en particular al Norte Grande (de 9 a 16 mil millones).

Se trata de un logro importante para las provincias de la región, que sufrían hasta hoy importante asimetría en la distribución de recursos, que puede verificarse en cualquier comparación que se haga respecto al AMBA.

Para entender estas asimetrías, basta ver los datos correspondientes al 2021. Si bien se trata de un problema histórico, un año permite observar en detalle esta situación. Durante el año pasado, se distribuyeron un total de $123.482,2 millones en subsidios a las provincias y AMBA, bajo diferentes mecanismos, como ser Fondo Compensador, Fondo COVID, Atributo Social, entre otros. El AMBA, en particular, goza de otros programas en paralelo, como la compensación tarifaria por oferta y demanda, precio diferencial de gasoil, entre otros.

De ese total detallado, el AMBA concentró el 77,9%: es decir, 8 de cada 10 pesos en subsidios al transporte quedó concentrado solamente allí. Sabemos que se trata de un área geográfica de amplia densidad poblacional y con fuerte uso del transporte público, con mucho más alcance que en muchas de las provincias argentinas. Aun así, es una asignación altamente asimétrica con el resto de las jurisdicciones subnacionales, que tienen un denominador común: ante la falta de mayores subsidios, los precios de las tarifas al usuario son, naturalmente, más elevadas.

El Norte Grande en su conjunto (NEA+NOA) se llevó, en 2021, solo el 7,6% del total de los subsidios, siendo una región que, en su alcance total, tiene casi diez millones de habitantes. Si desagregamos la región, el NEA participó del 2,3% del total de la entrega de subsidios al transporte, y el NOA el 5,3%.

En términos poblacionales, cabe señalar que la cantidad de personas por distrito que son usuarios de transporte público no es necesariamente lineal con el total de habitantes; sin embargo, al no tener datos precisos sobre la cantidad de usuarios, es factible hacer una comparación global per cápita del impacto de los subsidios.

En 2021, por cada habitante del AMBA se destinó $6.599,7; pero en el NEA, por persona, apenas $674,7. Es decir, los recursos asignados en subsidios son diez veces menores para un habitante del NEA que para un porteño.

La situación no fue muy distinta en el 2020: el AMBA concentró el 77,5% de los recursos distribuidos; el Norte Grande, el 7,7%. Pero, además, en la comparación interanual, el AMBA tuvo en 2021 una expansión algo mayor al Norte Grande: +55,1% vs 53,9%. Ante una situación ya desigual, se profundizó la asimetría.

Observando los datos por provincia, Misiones tuvo en 2021 la mayor asignación de subsidios en valores absolutos del NEA: unos $1.260,7 millones (+52% interanual, debajo del AMBA), pero esto va en línea con tener el boleto de colectivo más bajo de la región (siempre comparando los valores de las ciudades capitales), situando por debajo de Chaco y Formosa (entre $25 y $30) y Corrientes (casi $60). Ahora bien, el mantener el boleto más bajo de la región también se explica por subsidios de carácter provincial, que en proporción son fuertemente mayores al conjunto de los subsidios nacionales ($167 vs $50 por boleto). En otras provincias de la región, la relación suele ser inversa.

Esto nos permite ver dos situaciones que van de la mano: por un lado, sostener un boleto bajo es caro para las arcas del Estado, ya sea nacional y/o provincial, porque la necesidad de mayores subsidios crece año a año; por otro lado, las erogaciones provinciales para sostener subsidios podrían ser menores, si la Nación aumenta su asignación, y de esa forma, equilibra la balanza. En el fondo, hay otra cuestión: hay voluntad política provincial de sostener tarifas bajas, pero no la hay a nivel nacional. O no la había hasta el pasado viernes.

La tarifa del boleto en Posadas, particularmente, inevitablemente tendrá un incremento, pero el objetivo es que no impacte tan fuerte en el bolsillo del usuario. Estos anuncios del pasado viernes podrían entonces convertirse en la solución, o por lo menos en el inicio de un esquema donde el interior del país sea mucho más contemplado y acompañado por el Estado nacional en factores tan sensibles a la comunidad toda como lo es el transporte público.

Fuente: economis.com.ar

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