“¿Por qué estallaron las protestas en Cuba?” por Carmelo Mesa-Lago

Cuba enfrenta la peor crisis económica desde los años 90. Las causas son múltiples y van desde el fracaso de las reformas estructurales iniciadas por Raúl Castro, el deterioro de Venezuela, su aliado estratégico, el endurecimiento del embargo durante los años Trump y el impacto de la pandemia. A esta dura situación económica se suma la ausencia de un líder carismático, las dificultades para emigrar y el rápido alcance que adquieren las protestas a través de las redes. Carmelo Mesa-Lago realiza un minucioso análisis de la compleja situación que enfrenta la isla.

Cuba enfrenta la peor crisis económica desde la década de 1990. Este articulo analiza sus causas, mide la magnitud de la crisis con varios indicadores económico-sociales y señala factores que han facilitado la explosión social.

Las causas

No hay una sola causa de la crisis, sino múltiples que resumimos a continuación (1).

1) El ineficiente sistema económico de planificación central y amplio predominio de la propiedad estatal sobre el mercado y la propiedad no estatal, que ha fracasado en todo el mundo incluyendo a Cuba. En su década de gobierno, Raúl Castro intentó reformas estructurales orientadas hacia el mercado, pero muy lentas, plagadas de obstáculos, desincentivos, impuestos y vaivenes, por lo que no tuvieron efectos tangibles en la economía. El gobierno ha rechazado seguir los lineamientos del modelo de “socialismo de mercado” que ha tenido éxito en China y Vietnam. El actual presidente Miguel Díaz-Canel decretó a comienzos de este año la unificación tributaria y cambiaria pero, aunque necesaria, fue lanzada en el peor momento económico y, hasta ahora, sólo ha generado efectos adversos.

2) La grave crisis económica y humanitaria de Venezuela que ha reducido radicalmente su relación económica con Cuba: la compra de servicios profesionales cubanos (el primer ingreso en divisas de la isla), el suministro de petróleo con términos favorables (que cubre el 50% de las necesidades cubanas) y la inversión directa. Dicha relación alcanzó su cúspide en 2012-2013 con US$16.017 millones y disminuyó a la mitad en 2018, en relación al PIB se contrajo de un 22% a un 8% y dicho descenso continuó en 2019-2020. Los tres componentes se redujeron: la exportación de profesionales en 24%, el envío de petróleo en 62% (de 104.000 a 40.000 barriles diarios) y la inversión de US$ 8.000 millones se esfumó (2).

3) La relación económica con China alcanzó un cénit en 2015 y 2016, cuando se convirtió en el primer socio comercial cubano (superando brevemente a Venezuela); su intercambio comercial (importaciones más exportaciones) representó 17% y 20% respectivamente, pero disminuyó en 36% entre 2015 y 2019 a 14% del intercambio comercial. La razón clave fue una balanza comercial negativa contra China (las exportaciones cubanas son muy inferiores a las importaciones chinas) que ascendió a un déficit de US$ 2.000 millones en 2015, por lo cual China redujo sus exportaciones a Cuba a casi la mitad en 2015-2019. El valor total de las exportaciones cubanas se contrajo en 65% entre 1989 y 2019, mientras que las importaciones aumentaron y así también el déficit de mercancías (3). El problema fundamental de la economía cubana es su incapacidad de financiar las importaciones con sus propias exportaciones debido a la caída en la producción doméstica (como se demostrará después).

4) Las fuertes medidas impuestas por la administración de Donald Trump que revirtieron el proceso de acercamiento del presidente Barack Obama y reforzaron el embargo (“bloqueo” en Cuba): la aplicación del Título III de la ley del embargo que había sido suspendida cada seis meses por los anteriores presidentes (incluyendo a Trump) y que permite demandar a las compañías extranjeras que han “traficado” con bienes confiscados por el gobierno cubano, lo cual ha paralizado la inversión; la restricción de vuelos a Cuba; la imposición de un límite a las remesas y la prohibición a Western Union de enviar dichas remesas a una agencia cubana manejada por los militares; el endurecimiento de las sanciones a los bancos internacionales que hacen transacciones con Cuba y la reinstalación de dicho país entre los que patrocinan el terrorismo. Hasta ahora Joseph Biden no ha tocado dichas sanciones. Nótese que la política de acercamiento de Obama con Cuba (la cual apoyé) resultó en numerosas concesiones del primero, sin que Cuba cediese un ápice a cambio. Por el contrario, la dirigencia cubana continuó criticando al gobierno estadounidense por el mantenimiento del embargo que Obama no podía eliminar pues los republicanos tenían mayoría en ambas cámaras (4).

5) La pandemia, que ahora alcanza el mayor número de casos y de muertes en la Isla, a pesar de la inoculación de la población con dos vacunas producidas en Cuba que no han probado su eficiencia. El Covid-19 ha afectado severamente el turismo internacional, el gobierno exige que los viajeros paguen de antemano un “paquete de aislamiento” para alojarse en hoteles durante un período de cuarentena. La pandemia también ha impedido el viaje de “mulas” que antes llevaban remesas, así como alimentos y otros bienes para familiares o para su venta informal en Cuba. La combinación de las medidas trumpistas y Covid-19 ha provocado la salida de compañías españolas de turismo como Meliá y Bankia.

6) La implantación a inicios de 2021 de la “unificación monetaria y cambiaria” que, aunque a largo plazo daría resultados positivos, a corto plazo ha agravado muchos de los problemas anteriores, como un enorme incremento de la inflación, presión para incrementar el desempleo, subida notable del precio de los bienes y una fuerte escasez de alimentos y medicinas (como se detallará después).

Los indicadores de la crisis económico-social

Las más recientes estadísticas oficiales de Cuba disponibles son las del Anuario Estadístico de 2019 (ONE, 2020); las de 2020 no se colgarán en Internet hasta octubre o noviembre de 2021; sólo hay algunas cifras dadas por las autoridades cubanas.

Indicadores macroeconómicos. El producto interno bruto (PIB), que estaba virtualmente estancado desde 2016, disminuyó en 0,2% en 2019 y cayó 10,9% en 2020; el promedio anual del período 2016-2020 fue de -1,3%. Con un crecimiento adecuado tomaría tres años recuperar el quinquenio perdido (Gráfico 1). La caída de 10,9% en 2020 es la mayor después de la de -14,9% en 1993, el peor año de la crisis de los 90 (5). Según la CEPAL (6), el descenso cubano de 2020 fue el más fuerte después del venezolano (30%) y superior al promedio regional de 6,8%. El gobierno proyecta un crecimiento de 6% en 2021, pero en el primer semestre hubo una caída de 2% (7), lo cual requeriría un aumento de 8,2% en el segundo trimestre para alcanzar el 6%. La CEPAL predice 2,2% en todo el año, el crecimiento más bajo después de Haití; esa tasa demandaría un crecimiento de 4,4% en el segundo semestre.

El déficit fiscal en 2021 se proyecta que aumentará al 30% del PIB, el mayor desde los años 90. La inflación en 2021 se estima por un experto entre 270% y 470% (8) y por otro en 474% (9), la mayor después de la venezolana. La liquidez monetaria en manos de la población superaba al valor del PIB en 2019, algo que no ocurría desde los años 90 (ONE, 2020). Con dicho excedente medido en pesos nacionales (CUP) (10) virtualmente no hay nada que comprar. Para ello se necesitan dólares, siempre y cuando estén depositados en bancos que emiten una tarjeta magnética para comprar en las tiendas en divisas o se tengan euros u otra moneda dura; la gran mayoría de los cubanos no tiene acceso a dichas divisas. El 10 de junio, el gobierno prohibió el depósito en dólares en los bancos dando un plazo de once días para hacerlo con los dólares atesorados por la población (11). Por ello, el valor del dólar en el mercado negro se ha depreciado (del oficial de 24 a 65), mientras que el valor del euro se ha apreciado (del oficial de 29,2 a 82).

Cuba no tiene un ahorro interno sustancial y su formación bruta de capital pasó del 25% del PIB al 12% entre 1989 y 2018; el gobierno ha fijado una formación de capital de 25% para lograr un crecimiento económico adecuado. Sus reservas internacionales, aunque no se publican, deben estar a muy bajo nivel o virtualmente exhaustas debido a la crisis económica. Por ello no hay recursos para enfrentar el aumento de los costos de importación y el espacio de las políticas fiscales es limitado. Por último, carece de un prestamista de último recurso que pudiese ayudarla financieramente en la unificación al no pertenecer al FMI, al Banco Mundial ni al BID.

Producción física. El índice de producción industrial, que se había recuperado parcialmente desde 2013, disminuyó a 61,3% en 2019, 38,7% menor al nivel de 1989 (Gráfico 2). La industria azucarera mermó a 30%, la producción textil a 7% y los fertilizantes a 4% (ONEI, 2020). La producción de petróleo menguó en 19% en 2010-2018 y la de gas natural declinó 23% en 2015-2019 (ONEI, 2011 a 2020), lo cual aumentó la dependencia cubana de la energía importada. La escasez de petróleo ha provocado el retorno de los “apagones” eléctricos de siete y más horas de duración, como ocurrió en la crisis de los 90. De un total de 22 productos clave en la agricultura, ganadería, pesca/mariscos, minería y manufactura en 2019, 19 de ellos descendieron respecto a 2018, diez estaban bajo el nivel de 1989 y once eran inferiores a cimas de producción previas (12). En 2021, la zafra azucarera fue sólo de 792.000 toneladas (comparada con alrededor de 8 millones en los años 80), una de las más bajas en la historia. De esa suma, 600.000 deben ir al consumo interno y 400.000 han de ser exportadas a China, lo que implica una reducción del consumo en 200.000 toneladas.

Sector externo. El valor de las exportaciones en 2019 era 62% menor que en 1989, mientras que las importaciones eran 22% mayores y el déficit en la balanza comercial de bienes creció 187%. En 2020 hubo una caída de 30% en las exportaciones y del 40% en las importaciones con lo cual disminuyó algo el déficit en la balanza de bienes. El excedente en la balanza de bienes y servicios menguó en 73% entre 2014 y 2019, de US$ 3.719 millones a US$994 millones. Esto de debió a que el valor de los servicios profesionales (primer ingreso en divisas del país) pasó del 13,8% al 7,2% del PIB entre 2012 y 2019 (ONEI, 2015 a 2020), debido al recorte de la compra de servicios por Venezuela, así como por la salida de médicos de Bolivia, Brasil, Ecuador y El Salvador).

Las remesas externas (segundo ingreso en divisas) en 2020 estaban 35% por debajo de 2019. El ingreso bruto por turismo (tercero en divisas) en 2020 cayó 80% respecto a 2017. Entre enero y mayo de 2021, los turistas eran el 11% de los que había en igual período en 2020, o sea, un millón menos. La ocupación de camas hoteleras era de sólo 48% en 2019 (ONEI, 2020, 2021). La causa mayor de los descensos fue la pandemia, seguida de las sanciones de Trump que restringieron los viajes y el envío de remesas (13).

Cuba no pagó su deuda renegociada con el Club de París en octubre de 2019 y este le impuso una sanción de 9% sobre su saldo, aunque ha pospuesto su pago (se desconoce por cuánto tiempo). También incumplió el pago de la deuda renegociada con Rusia, que suspendió sus proyectos de inversiones. La inversión extranjera directa virtualmente se paralizó debido al recrudecimiento del embargo y la implementación por Trump del Título III ya explicado.

Indicadores sociales. La tasa de participación laboral mermó de 76% a 65% entre 2011 y 2019. El desempleo declarado (visible) en 2019 era de 1,3%, uno de los más bajos en América Latina y en el mundo, pero en 2010 Raúl Castro reconoció que había un excedente de mano de obra en el sector estatal (desempleo oculto o subempleo) que primero dijo equivalía a 500.000 trabajadores, pero después se proyectó a 1,8 millones en 2015. Sólo 500.000 fueron despedidos de sus puestos, por lo cual quedaron más de un millón de trabajos innecesarios, equivalentes al 29% de la fuerza laboral. Sumando desempleo visible y oculto el total era de 30% (14). La unificación monetaria debía resultar en el cierre de las empresas con pérdidas y el consiguiente aumento del desempleo visible, pero el gobierno decidió dar un año de transición para que las empresas lograran eliminar las pérdidas. Para ello asignó 18.000 millones de CUP en el presupuesto, pero no hay garantía de que al final de 2021 las empresas perdedoras tengan ganancias.

El salario real (ajustado a la inflación anual) en 2019 era el 64,3% del nivel en 1989, por lo que el poder adquisitivo de la población mermó en 36% (Gráfico 3). El salario medio de 879 CUP mensuales en 2019 equivalía a US$37, insuficiente para cubrir las necesidades básicas. Para 2021 se proyecta otra caída de 50% en el valor real del salario (15). La pensión real en 2019 era el 47% del nivel de 1989, o sea, la mitad de su valor (Gráfico 3). La pensión media nominal en 2019 era de 362 CUP mensuales (ONEI, 2020), equivalente a 15 dólares mensuales, insuficiente para cubrir las necesidades básicas alimenticias. Los jubilados y pensionados se encuentran entre los grupos más pobres en la población; para subsistir deben recibir remesas, ayuda de familiares o trabajar como informales. Debido a la unificación monetaria en 2021, tanto los salarios como las pensiones fueron aumentados, pero la enorme inflación excedió a dichos incrementos.

En 1989, Cuba se colocaba entre los primeros países de América Latina respecto a sus indicadores de salud, pero la crisis de los 90 los afectó adversamente y, a pesar de una mejora, muchos de ellos no han recuperado los niveles previos. El acceso y la calidad de los servicios sanitarios se han deteriorado severamente (16).

Aunque no hay cifras oficiales sobre la incidencia de la pobreza, todo el análisis anterior indica que debe haber aumentado sustancialmente, por lo cual, la asistencia social para proteger a la población vulnerable debió expandirse, pero en realidad disminuyó entre 2005 y 2019 de 5,3 a 1,5 beneficiarios por 1.000 habitantes y de 2,3% a 0,4% del PIB (ver Gráfico 4) (17).

Por último, la caída en la producción agrícola, ganadera y pesquera, combinada con la reducción en la importación de alimentos por la escasez de divisas ha provocado una aguda escasez de alimentos. El racionamiento que antes aseguraba una cuota magra alimenticia a los cubanos se ha reducido gradualmente, los alimentos sacados de la “libreta” ahora se venden por la libre a precios cuatro o cinco veces superiores al precio racionado. Las tiendas estatales que venden en divisas cargan una ganancia de 240%, pero debido a la crisis y a la reducción de su importación cada vez hay menos alimentos en los estantes. Es imposible comprar alimentos y medicinas con CUP. Artículos típicos de la dieta cubana como arroz, frijoles y cerdo no se encuentran o cuestan mucho. Como el suministro oficial se ha deteriorado, el mercado negro se ha expandido y también sus precios. La libra de pollo importado de Estados Unidos o Brasil al costo de un dólar se vende a siete veces ese precio; el precio de una botella de aceite de cocinar se ha multiplicado cuatro veces, un paquete de salchichas tres veces y la leche en polvo que solo se vendía a los niños y los ancianos 120 veces (18).

Factores que facilitaron las protestas

La anterior y virtualmente única protesta que hubo antes de esta es el “maleconazo”, que ocurrió en La Habana en 1994. Hay tres factores nuevos que han contribuido a las protestas actuales, que ocurrieron en varias provincias y fueron más nutridas.

Internet y redes sociales. Estas no existían en 1994 y ahora están ampliamente difundidas entre la población. Los videos tomados en San Antonio de los Baños, Palma Soriano, Alquízar, Matanzas y La Habana muestran un gran número de manifestantes con un celular en sus manos. En la primera ciudad aparece un hombre que exhorta a los que protestan a que difundan los videos a otras provincias, lo que ocurre con gran rapidez.

Cierre de la válvula de escape. El gobierno cubano, cada vez que enfrentó una grave situación económica, permitió el escape de los ciudadanos para dar una alternativa. En el éxodo de Camarioca cientos de embarcaciones vinieron desde Estados Unidos para sacar a familiares y amigos. En el “éxodo de los balseros” de 1994 las autoridades permitieron fabricar balsas y embarcaciones rudimentarias a unos 100.000 cubanos que escaparon y fueron admitidos en Estados Unidos. Al final de su administración, Obama abolió la resolución “pies secos y pies mojados” que aceptaba el ingreso a Estados Unidos de los que lograsen tocar tierra. Después Trump reforzó las restricciones a los inmigrantes cubanos. En los últimos meses han aumentado los arribos por balsas, pero la guardia costera deportó a Cuba a la mayoría de los que capturó. El cierre de la válvula de escape aumenta la presión dentro de Cuba.

La ausencia de líder carismático. Cuando el “maleconazo” ocurrió, Fidel Castro apareció en el medio de los manifestantes para convencerlos de que dejaran de protestar, recitándoles los bienes traídos al pueblo por la revolución (simultáneamente permitió el éxodo masivo). Raúl Castro, ya retirado, no se mostró en público durante las protestas del fin de semana, lo hizo el lunes por la televisión para ayudar a Díaz Canel.

Ojalá estas protestas fuercen al gobierno a un diálogo social con el pueblo y eviten una situación peor.

1. Mesa-Lago, Carmelo y Jan Svejnar (2020), The Cuban Economic Crisis, its Causes and Possible Policies for the Transition, Miami, FIU Vaclac Havel Program for Human Rights & Diplomacy, octubre.

2. Mesa-Lago, Carmelo y Pavel Vidal (2019), El impacto en la economía cubana de la crisis en Venezuela y las políticas de Trump, Madrid, Instituto Elcano de Asuntos Internacionales, Documento de Trabajo, mayo.

3. Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) (1995 a 2020), Anuario Estadístico de Cuba 1996 a 2019, La Habana.

4. Mesa-Lago, Carmelo (2015), Normalización de Relaciones entre EEUU y Cuba: Causas, Prioridades, Progresos, Obstáculos, Efectos y Peligros, Madrid, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales, Documento de Trabajo No. 6/2015, 8 mayo.

5. Marrero, Manuel (2021), primer ministro, citado por AFP, “Cuba busca…”, 4 julio.

6. CEPAL (2021), La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe, Santiago.

7. Gil, Alejandro (2021), ministro de economía y planificación, citado por AFP, “Cuba busca…”, 4 julio

8. Luis, Luis R. (2021), “Inflation in Cuba,” Association for the Study of the Cuban Economy (ASCE), 19 mayo.

9. Vidal, Pavel (2020), Cuba Standard, Economic Trend Report Fourth and First Quarters 2020/2021.

10. Antes de la unificación monetaria en enero de 2021 había dos monedas: el CUP y el CUC (llamado “peso convertible”, pero que no se tranzaba en el mercado internacional); un CUC equivalía a 24 CUP y era similar al dólar estadounidense. La unificación devaluó el CUP en 70%.

11.______ (2021b), “Desentrañando la suspensión de depósitos en dólares en efectivo en los bancos cubanos”, OnCuba, La Habana, 21 junio.

12. Mesa-Lago y Svejnar, Ídem 1.

13. ______ (2021a), “La unificación monetaria y cambiaria en Cuba: Normas, efectos, obstáculos y perspectivas”, Madrid, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales, Documento de Trabajo 2/2021, febrero.

14. Ibídem.

15. Vidal, Ídem 9.

16. Mesa-Lago y Díaz Briquets (2021), “Healthcare in Cuba: Sustainability Challenges in an Ageing System”, Journal of Latin American Studies, 53, No.1, February 2021.

17. Mesa-Lago y Svejnar, Ídem 1.

18. Frank, Marc (2021), “Roaring inflation compounds Cuban’s economics woes”, Reuters, 16 junio.

Carmelo Mesa-Lago es Profesor distinguido emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh. Sus últimos libros son La seguridad social en Nicaragua (INIET, Managua, 2020) y Sistema de pensiones en El Salvador (Cepal, Santiago de Chile, 2020).

Fuente: eldiplo.org

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