Dictaron prisión preventiva para Pablo Schoenfisch

La resolución fue firmada poco después del arribo del informe pericial que confirmó el hallazgo de rastros de pólvora en un guante oculto en la pieza del sospechoso.

El Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, a cargo del magistrado Roberto Saldaña, dispuso en las últimas semanas el procesamiento con prisión preventiva de Pablo Schoenfisch (19), el joven detenido hace más de un año acusado de asesinar a su madre y herir de gravedad a su padre en el mismo hecho.
En la resolución firmada por el juez Saldaña se mantuvo la imputación contra el muchacho por los delitos de “homicidio agravado por el vínculo y tentativa de homicidio agravado por el vínculo” cometidos en perjuicio de su madre Faustina Antúnez (56) y su padre Arnoldo Schoenfisch (59) -ex intendente de Santiago de Liniers-, respectivamente. La medida representa un paso fundamental en la causa que ahora puede avanzar hacia su correspondiente elevación a juicio.
Fuentes consultadas por El Territorio indicaron que la demora en el dictado de la medida fue consecuente al tiempo que representó el envío, realización y devolución desde Chaco de los resultados de una pericia considerada clave para la pesquisa.
En contra del muchacho acusado existe un gran caudal probatorio recolectado prácticamente desde el minuto 1 de la investigación, desde elementos directos hasta testimoniales contundentes, pero para la Justicia el broche de la causa constituía lo que pudiera surgir del análisis de unos guantes que habían sido hallados escondidos en la habitación del sospechoso varios días del hecho.
Sin embargo, inconvenientes técnicos impidieron que ese estudio científico sea realizado en Misiones y por ello todo el material incautado debió ser enviado a la provincia de Chaco, desde donde finalmente a fines de abril enviaron el informe en el que los peritos confirmaron la presencia de rastros de pólvora en el guante.
Para los pesquisas esta información confirma entonces la hipótesis que prevalece: que el joven utilizó el guante para manipular el arma y disparar contra sus padres durante aquella madrugada del 14 de mayo de 2020.

Con esto sobre la mesa, el juez Saldaña consideró que ya tenía todos los elementos suficientes para dictar la prisión preventiva y así lo hizo hace pocas semanas, según consignaron fuentes consultadas por este diario.
Ahora, restarían algunas pericias sobre prendas con manchas de sangre pero tras resolver el procesamiento del implicado la causa puede avanzar hasta el siguiente punto: la elevación a juicio del expediente.
Mientras tanto, el acusado continúa alojado en una celda del Complejo Penitenciario III de Eldorado, hacia donde fue trasladado poco después de su imputación.
El hecho
El violento suceso ocurrió el jueves 14 de mayo del año pasado, minutos después de las 4, en la vivienda que habitaba la pareja ubicada sobre la calle Belgrano de Santiago de Liniers.
En plena madrugada, el ex intendente Schoenfisch, malherido y ensangrentado, alcanzó a llegar hasta una ventana de su casa y pidió auxilio a los gritos, lo que permitió que un hermano suyo y una cuñada lo socorrieran.
Cuando los familiares acudieron al lugar constataron que no sólo el hombre había sido herido, sino que también su pareja, Antúnez.

Desde ahí comenzó la investigación del caso que después de varios giros terminó dejando contra las cuerdas a Pablo, el único hijo en común de la pareja, quien no vivía con sus padres, sino que con una abuela a pocos metros del lugar.
En un principio se especuló con la posibilidad de un asalto, pero los pesquisas rápidamente descartaron esta teoría al constatar que no había ingresos forzados, desorden ni faltantes de valor en el inmueble.
A partir de ello trazaron la hipótesis de un femicidio seguido de intento de suicidio, hipótesis que también perdió fuerza cuando los pesquisas reconstruyeron todo lo sucedido durante la madrugada.
En ese punto tomaron valor las últimas palabras que Schoenfisch alcanzó a decirle a sus familiares antes de perder el conocimiento: “Pablito se mandó una cagada”.
Después de ello los pesquisas dieron con testigos que aseguraron haber visto al hijo de la pareja salir del lugar durante la madrugada y también supieron de que la relación entre el joven y sus padres se había tornada conflictiva en el último tiempo.
La pareja sufrió lesiones similares. Los dos recibieron un disparo de calibre 38 que, literalmente, les atravesó la cabeza a la altura de la sien, aunque la mujer falleció a las horas en el hospital Samic de Eldorado y el hombre pudo ser derivado a Posadas.
En el hospital Madariaga Schoenfisch estuvo internado un total de nueve días, hasta que pudo ser dado de alta para continuar su recuperación en su casa, aunque sufrió secuelas de por vida ya que el balazo le afectó severamente sus nervios ópticos.
La autopsia practicada a la mujer estableció que el disparo fue efectuado a corta distancia, a tal punto que indicaron que incluso el arma pudo haber sido apoyada en su cabeza antes del disparo y eso acrecienta la hipótesis que ambos fueron atacados mientras dormían.
Días después de ser dado de alta, el ex alcalde herido fue a declarar ante la Justicia pero no pudo recordar ni brindar mayores detalles de lo sucedido durante esa trágica noche.
En contrapartida, la mayoría de las demás testimoniales ratificaron la línea investigativa y lo recolectado comprometió severamente al único detenido.
En esa línea, se destacan el testimonio brindado por un uniformado que tiene vínculo directo con las víctimas, quien ante la Justicia recordó que unos días antes del hecho compartió un asado familiar y en esa instancia el joven sospechado le había hecho consultas muy particulares: “¿Cómo se maneja un arma? y ¿Cómo se hace para ocultar rastros de un disparo?”.
“El joven le pidió al hombre que le explique cómo se manejaba un arma y también le preguntó cómo se podía disparar sin dejar evidencias. Y el hombre le dijo que la única forma de lograr eso era usando un guante. El testigo le dijo eso en el marco de una conversación normal, nunca imaginó que podía ocurrir todo lo demás”, detalló una fuente de estricta reserva que fue consultada en ese momento de la pesquisa.
La declaración tuvo una relevancia absoluta, dado que semanas antes una empleada doméstica declaró que había encontrado varias prendas de vestir que estaban escondidas en la casa donde vivía el sospechoso. Tras ese testimonio, los pesquisas hicieron un nuevo allanamiento en el cual dieron con un gorro, una bufanda y un par de guantes, en los cuales detectaron rastros de pólvora y, prácticamente, decretaron el futuro del hijo de las víctima.

fuente: Jorge Posdeley – El Territorio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *