Un estudio ubica a Misiones entre las provincias de Indice de Desarrollo para la Gestión más bajos.

De acuerdo al estudio Misiones ocupa el lugar 19 entra las 24provincias argentinas,

Un estudio del ICDA y el ICES sobre la situación integral de las provincias argentinas en 2020 pone a las provincias del Norte Grande (NEA-NOA). Según el análisis, presenta problemas en su dinámica fiscal, que impactaron en el bajo nivel de inversión dedicada a la infraestructura básica.

Más que una radiografía. El Índice de Desarrollo para la Gestión (IDG) podría equipararse a una tomografía. Un estudio integral que analiza datos estadísticos y relevamientos propios de varias dimensiones de toda la Argentina. Y que tiene como objetivo “construir evidencia para el diseño y gestión de políticas públicas para el desarrollo” del país “desde una perspectiva federal”.

Resultado de una labor de investigación conjunta entre el Instituto de Ciencias de la Administración de la Universidad Católica de Córdoba (Icda-UCC) y el Instituto de Ciencias Estado y Sociedad (Ices), con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, acaba de publicarse la edición 2020 del IDG.

Dirigido por los politólogos José Emilio Graglia, presidente el Ices, y César Murúa, director del Programa de Gestión Pública del Icda, el informe proporciona una suerte de ranking de desarrollo en el que se exponen debilidades y fortalezas de cada una de las 24 jurisdicciones del país.

Desarrollo, se aclara, entendido como “un proceso permanente de transformación estructural” que va asociado a “un mejoramiento general de la calidad de vida de la comunidad y de cada individuo”.

En ese escalafón, en el primer lugar está la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) y en el último, Corrientes.

En el ranking, las provincias del NEA-NOA mejor ubicadas se encuentra Jujuy que ocupa la 10ª posición, seguida por Catamarca (12°) luego le siguen La Rioja y Salta Santiago, Chaco, Misiones, Formosa, Tucumán y Corrientes que ocupa el último lugar en el ranking.

Para abordar el IDG, se proponen dos grandes lecturas.

Por un lado, una visión territorial en la que los datos –promedio– se presentan a nivel país, y también por cada una de las 23 provincias y Caba.

Y por el otro, mediante la utilización de ocho componentes (ver Los ocho…), se realiza la evaluación y puntuación de cada provincia para conformar lo que se denomina el índice de “desarrollo integral”.

Estos componentes son: capital físico, actividad económica, capital humano, capital social, dinámica fiscal, calidad institucional, participación política y transparencia.

Informe

El informe, de 84 páginas, muestra un país con mejores indicadores en el sur y en Ciudad de Buenos Aires, con Córdoba -por ejemplo- en un nivel medio, y con la provincia de Buenos Aires y las jurisdicciones del Norte Grande (NEA-NOA) dentro de los peores promedios.

Una aclaración importante: el impacto de la pandemia no sólo ha sido diferente en cada provincia, sino que además los indicadores que conforman el IDG “no necesariamente logran reflejarlo”, en razón de las condiciones de su producción o el período contemplado.

Un ejemplo es el de la educación, que sufrió el año pasado el paso de la presencialidad a la virtualidad y que hizo que el año escolar se terminara perdiendo. Con el resultado de que todos los alumnos promovieran al próximo grado o año, distorsionando las estadísticas usadas para este y cualquier estudio.

El IDG tiene rango que va de 0 a 1. Mientras más cerca quede una provincia del 1, más arriba en el nivel de desarrollo estará. Y viceversa.

En el informe, el valor para Córdoba fue de 0,584 mientras que Caba llegó a 0,674 y Corrientes a 0,521.

Eso significa, según la jerarquía que propone el estudio, que el nivel de desarrollo de Jujuy es “medio-alto”, igual al de Caba. Corrientes, por su parte, apenas sale del “medio-bajo”.

El resultado se obtiene a partir de comprar indicadores que provienen de estadísticas oficiales y también de datos propios elaborados por los investigadores para el estudio.

Los autores, sin embargo, remarcan que no les ha sido fácil encontrar los datos para soportar esos indicadores. Argentina es un país en el que las estadísticas y las mediciones no siempre forman parte de una política de Estado. El recuerdo del Indec de Guillermo Moreno lo certifica.

Los 8 componentes

1. Capital físico. Compuesto por “Vivienda” (vivienda adecuada o no), y “Obras y servicios públicos” (cobertura de desagües y del servicio de gas natural).

2. Actividad económica. Compuesto por “Empleo” (tasa de desocupación, y de actividad), “Pobreza” (población bajo la línea de pobreza), y “Producto Bruto Geográfico” (PBG per cápita).

3. Capital humano. Compuesto por “Educación” (tasa de matriculación, y de promoción efectiva), y “Salud” (tasa de mortalidad infantil, cobertura de vacunación, y tasa de acceso a la salud).

4. Capital social. Compuesto por la “Inclusión” (Coeficiente de Gini, y la brecha de ingresos), y por la “Seguridad” (delitos contra las personas).

5. Dinámica fiscal. Compuesto por el “Endeudamiento del Sector Público” (porcentaje de deuda en relación a los ingresos totales), “Inversión pública” (porcentaje de la inversión real directa), y “Autonomía fiscal” (relación entre ingresos propios e ingresos corrientes, discriminando el porcentaje de los propios sobre el total).

6. Calidad institucional. Compuesto por “Representación política de las mujeres en el Estado” (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y “Accountability social” (libertad de prensa).

7. Transparencia. Compuesto por “Gobierno abierto” (datos abiertos, accesos disponibles), y “Accountability económico” (transparencia presupuestaria).

8. Participación. Compuesto por “Participación electoral” (porcentaje de participación electoral reciente), “Afiliación partidaria” y “Organizaciones de la sociedad civil” (registro de ONG).

fuente: regionnortegrande

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