Susana Verón, enfermera eldoradense que contrajo coronavirus: “Debemos tener una gran estabilidad emocional para poder seguir trabajando”

Los trabajadores del sistema de salud son los que más se expusieron en la pandemia de coronavirus. Muchos médicos y enfermeros contrajeron la enfermedad. Susana Verón (51) es una de ellas.

A Susana, que trabaja como supervisora en el servicio de Enfermería del Hospital Samic de Eldorado, le confirmaron la positividad un día muy particular, el 24 de diciembre, en vísperas de Navidad.
“Un día dejé de tener gusto y olfato. Como uno ya conoce los síntomas, me acerqué inmediatamente al ala norte del hospital –destinada al tratamiento del coronavirus–, donde me hicieron el hisopado. El 24 de diciembre me informan sobre el resultado positivo y continué con el aislamiento dispuesto que había comenzado cuando se me presentaron los síntomas. Pero en realidad si no fuera por el gusto y el olfato, no tuve casi otros síntomas; sólo un poco de cansancio, pero nada más”, cuenta.
El período de aislamiento suele ser un proceso complejo y depende del acompañamiento de sus familiares y amigos el poder sobrellevarlo mejor. “En mi caso tuve un enorme acompañamiento de mi familia, de mis compañeros de trabajo, de los directivos del hospital. Eso me ayudó mucho a sobrellevar el aislamiento. Yo tengo tres hijos, de 16, 18 y 24 años, y por suerte ninguno se contagió. Mi casa es amplia, por lo que teníamos la posibilidad de cuidarnos, dentro de casa hice una vida casi normal, respetando las distancias, usando barbijos, y así la pasé. Mis padres están vivos, pero mucho tampoco los estaba viendo porque con la pandemia, los horarios de trabajo se hacen más extensos –algunos días, 16 horas– y eso no deja mucho tiempo”.
“Justo unos días antes de darme el positivo había estado con ellos y por suerte tampoco se contagiaron. Lo mismo sucedió en la guardería en la cual trabajo, donde mi preocupación era que hubiera algún contagio. Pero como trabajamos siempre con un estricto protocolo, tampoco se dio ningún caso”, explica Verón.
Si bien en su caso los síntomas no fueron graves ni se le presentaron complicaciones, sí en otros que se dieron dentro del Samic. “Tuve compañeros que la pasaron mal. Un compañero tuvo fiebre, dolores, no se podía levantar, bastante más complicado que en mi caso”, contó.
“Es difícil cuando mueren personas que uno conoce, compañeros de salud de otros lugares de la provincia como colegas de Posadas, el señor de la ambulancia (por José Gómez, chofer fallecido en enero). Eso nos obliga a tener una gran estabilidad emocional para poder seguir trabajando. Y esa estabilidad nos la brindamos entre los compañeros”.
“Nosotros estamos en primera línea y tenemos que estar, no dejar descubierto nada, y nos apoyamos mucho entre nosotros. Se trabaja mucho en equipo con todo el personal”, relata.

fuente: elterritorio.com.ar

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