Bullying intrafamiliar, en el barrio, en el colegio. Maltrato, abusos sexuales. Desempleo. Son algunos de los escenarios que se manifiestan a diario en la sociedad. Concadenado a otros problemas cotidianos, impactan fuertemente a nivel psicológico y emocional dando apertura a un proceso que en el peor de los casos puede llevar a la persona afectada a tomar la drástica decisión de quitarse la vida.

El suicidio es una realidad instalada a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud alrededor de 800.000 personas fallecen al año en el mundo por este flagelo y es la segunda causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años, su tasa de mortalidad anual es superior (57%) a la totalidad causada por guerras y homicidios.

Se debe tener en cuenta que la tasa de suicidios aumenta en los extremos de la vida y afecta marcadamente a dos grupos bien definidos: jóvenes de entre 14 y 30 años y personas mayores de 60 años, con la característica de que los primeros cometen más intentos que los segundos, mientras que estos últimos tienen mayor efectividad en la concreción del acto.

En esta oportunidad, MISIONES OPINA entrevistó al licenciado en psicología Gonzalo J. Cánovas, especialista en Docencia Universitaria y miembro del Forum Infancias Misiones.

Para comenzar, recordó el impacto de esta problemática a nivel nacional e internacional: “Es innegable que la problemática del suicidio es algo que se ha instalado como una de las demandas más solicitadas para atención por salud mental. Este año, Unicef publicó un informe que habla de que el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 14 y 25 años”.

Por otra parte, aseguró que a nivel mundial “…por cada intento de suicidio que se concreta con éxito, hay otros 40 intentos que no terminan con la muerte. Esto viene a significar que no es una problemática que se suscribe únicamente a lo regional, sino que es algo que se presenta como una preocupación a nivel mundial”.

Considerando algunos de los casos registrados en Misiones, habló sobre los problemas psicoemocionales y sociales que suelen estar relacionados con los intentos de suicidio y explicó:

“Con relación a las causas o “patologías” a las que se suele asociar a los intentos de suicidio, considero que habría que entender que es algo que atraviesa transversalmente a todas las llamadas “patologías mentales”. Es decir, suicidios o intentos de suicidios pueden estar generados por diversas causas, y no necesariamente se tiene que ser “depresivo” o “psicótico” para tener conductas suicidas. Esta cuestión no es menor, ya que las causas que llevan a las personas a tomar esta decisión son claves para la atención y prevención de esta problemática”.

En este sentido advirtió: “No es lo mismo intentar quitarse la vida porque hay “voces” en la cabeza que afirman que, si uno no lo hace, algo terrible puede pasarle a tu familia, que hacerlo por sentir que la vida ya no tiene ningún sentido, o porque existe una necesidad imperiosa de terminar con el sufrimiento, ya sea psíquico como orgánico”.

También refirió a las edades o etapas en las que predominan las conductas suicidas: “Se podría inferir que son aquellos grupos que son más vulnerables, los adolescentes y las personas mayores. Con la particularidad de que, en estas etapas, lo que suele verse es la ausencia de una figura que contenga o proteja. Es decir, que brinde un soporte subjetivo, y que provea las herramientas necesarias para tramitar los malestares de una forma que no implique el atentar consigo mismo”.

Tratamiento

A la hora de explicar en qué consiste el tratamiento de las personas que en algún momento intentaron quitarse la vida refirió: “En relación con el tratamiento, es clave determinar qué lugar ocupa para esa persona el intento de suicidio como se mencionó anteriormente. Si se trata de una cuestión que tiene que ver con una “patología” propiamente dicha (depresión, paranoia, esquizofrenia) o si se trata de una cuestión relacionada con el intento de terminar con un dolor que se vuelve insoportable para la persona”.

“En caso de que sea lo primero, el abordaje terapéutico se da de otra manera. Si se trata de terminar con el dolor, el abordaje estaría dado por brindar un lugar de sostén y de contención, a fin de que ese malestar pueda ir siendo elaborado con otros recursos”.

También aclaró que es altamente necesario establecer cuál es el riesgo de que esa persona persista con la intención de quitarse la vida, ya que, según lo establecido por la Ley de Salud Mental, un criterio para la implementación del dispositivo de internación en salud mental está dado por la evidencia de que exista un riesgo inminente para sí mismo.

Relación entre la depresión y los intentos de suicidio

Al respecto, el licenciado en psicología confirmó: “Se podría decir que existe una “determinación” entre la depresión y el intento de suicidio, pero no es una relación que se da en el 100% de los casos”.

“Puede pensarse que es común en estos cuadros lo que se conoce como “ideación suicida”, pero dista de la elaboración de un plan y acciones para culminar efectivamente en la muerte. La depresión es un trastorno del estado del ánimo, según lo define la psiquiatría, que consiste en la persistencia durante mucho tiempo de un malestar constante (tristeza, angustia o ambas) y que deriva en la pérdida progresiva de la voluntad de realizar actividades cotidianas y que tienen que ver con la propia persona, sea el comer, bañarse, relacionarse con las personas, etc”.

Sin embargo, consideró que no solo las personas que tienen una “depresión” son las que se suicidan o intentan quitarse la vida, sino que esta problemática atraviesa transversalmente muchas patologías.

Prevención del suicidio

La prevención es una tarea que resulta muy compleja para los profesionales de la psicología y la psiquiatría, ya que, por lo general, se aborda y se trabaja sobre esto una vez que la persona realizó un primer intento.

“Es importante el sostenimiento de los programas que hagan saber a la población que se cuenta con los espacios para poder afrontar y elaborar el malestar que en muchos casos se posee, sin embargo, los prejuicios que existen todavía en la sociedad sobre el hecho de hablar con un psicólogo o un psiquiatra sobre los problemas que se tienen, obstaculizan que las personas encuentren en otro lugar la contención que no hallan en su círculo familiar o social”.

También indicó que suelen observarse señales previas al intento de suicidio, o la concreción del acto, y que muchas veces son pasadas por alto por no prestar atención o por minimizar el motivo de sufrimiento de la persona.

“Me parece importante resaltar que la posvencion en los casos de suicidio o intentos de suicidio siempre deben tener en cuenta al entramado social en el que la persona está inserta, ya que cuando sucede algo de esta índole, es todo el contexto el que también es atravesado por esta cuestión, por lo tanto, debe trabajarse también con los padres, compañeros y profesores sobre la problemática, para evitar en la medida de los posible, una mirada culpabilizadora en relación a este hecho que sea contraproducente en función de la recuperación de esta persona”.

Esta mirada culpabilizadora se traduce en frases como “Sólo quiere llamar la atención”, “Si se quiere matar, se mata” o “Cómo no pensaste en tu mamá/papá/hermanos”.

“Esta mirada culpabilizadora que además es incorporada por la propia persona como un lugar desde donde mirarse, sólo acrecienta el malestar y la culpa que impiden algún tipo de movimiento que lleve a que todo el malestar que hasta el momento aparece como “inasimilable” pueda ser elaborado y abordado de otra forma”, finalizó Cánovas.

Suicidios en Misiones y en Argentina

En Misiones, según datos del Ministerio de Salud Pública de la provincia, la mortalidad por causas externas es la cuarta causa de muerte, representando el 8,93% del total de fallecimientos, y afecta en mayor medida a los varones, principalmente a los grupos etarios más jóvenes, en los cuales las muertes por accidentes de tránsito son la primera causa y los suicidios la segunda.

Las tasas de mortalidad por suicidios en 2018, últimos datos estadísticos disponibles, se mantienen respecto al 2017, pero siguen afectando principalmente a los grupos más jóvenes.

En números absolutos ocurrieron 93 muertes por mano propia en 2018, de los que 79,57% son varones y el porcentaje restante corresponde a mujeres. Los suicidios representan el 14,49% de las muertes por causas externas en la provincia.

En una mirada más amplia, la cartera sanitaria sostiene que las causas externas (accidentes, suicidios y agresiones) ocasionaron 642 muertes en la provincia, representando una tasa bruta de 52,10 por 100.000 habitantes.

Este año, Unicef publicó un informe titulado “El suicidio en la adolescencia”. Situación en Argentina en el que se evidenció que esta es la segunda causa de muerte en esa franja etaria después de los accidentes de tránsito y afecta mayormente a los jóvenes de entre 14 a 25 años. Allí, el organismo que depende de las Naciones Unidas indicó que los suicidios son más frecuentes entre varones, en personas con menor nivel educativo y entre los habitantes de municipios chicos.