Organizaciones mafiosas, la narcocriminalidad con sus derivaciones, el temor a los avances y sus ya enclaves estratégicos en las provincias del NEA-NOA fronterizas con Bolivia y Paraguay. Para la socióloga Laura Etcharren, ya no son temas de investigación como próximos problemas a enfrentar. la experta alertó del peligro de analizar la amenaza de las drogas con la visión “de los ’80 y ’90”.

“Los sociólogos no tratamos temas muy agradables, el narcotráfico es uno de ellos. En mi caso, ingresé en este ámbito luego de leer una nota en el diario El País de España en el que se analizaban las maras. A partir de allí incursioné en las organizaciones criminales que surgen en Estados Unidos, en Los Ángeles, durante las guerras civiles en centroamérica y ese tema me derivó al narcotráfico. Lo empiezo a abordar en Argentina y el trabajo en territorio mostró un panorama distinto al que me surgió entres libros y escritorio en Buenos Aires”.

Etcharren se transformó en pocos años en consultora y analista del crimen y prefiere remarcar que “para hablar de narcotráfico uno tiene que investigar tiene que moverse e ir a los lugares calientes como la frontera” con Bolivia y Paraguay.

“Hasta el porcentaje de lo que incautado de estupefacientes y lo que ingresa sin ser detectado es difícil de lograr. Es complicado por una cuestión bastante sencilla, tenemos cuatro afluentes de droga, cuatro vertientes que absorbemos de droga, de ellos tres son de cocaína y parten desde Bolivia, Perú y Colombia. Paraguay es el principal productor de marihuana mundial, pero también se le sumó la producción colombiana con mayor concentración de THC que es el “cripy”, planta de cannabis de la cual prácticamente no hay registro de incautación, pero la droga está, ingresó”.

La analista amplió: “Podemos hablar con aproximación que, en cuanto a marihuana, se secuestra sólo entre un 15 o un 20% del total que ingresa al país básicamente desde Paraguay. Respecto a la cocaína se calcula que ingresan cada 3 días unos 10.000 kilos (10 toneladas) desde Bolivia, incluyendo a la Triple Frontera”.

Alertó además que aumentó el tráfico de armas, “lo remarcó el último secuestro del Ministerio de Seguridad de la Nación, con una investigación que no surge dentro de Argentina sino por un alerta que da Estados Unidos. Esto demostró lo avanzada de la situación. Tenemos grupos organizados transnacionales fuertemente armados aunque las incautaciones de droga, son de las denominadas ‘enfriada’ (acopiadas en el monte) o en operativos en los que no se disparó un solo tiro”.

“En Argentina abordamos el narcotráfico como se lo abordaba en México y Colombia en los ’80 y ’90 a partir de una política reactiva cuantitativa. Y el mundo viró hacia una política proactiva. Tenemos una matriz preventiva cualitativa, porque se incauta sostenidamente droga y se quema, pero el aluvión no se detiene, sigue entrando por los mismos lados pareciera ser que nos estamos enfrentando con un narco muy tranquilo y en realidad el narcotráfico internacional tiene una carga muy violenta, que necesita ser combatida de otra manera”.

“Nos falta un Director de Inteligencia Criminal a nivel nacional. Prevenir escenarios como la Triple Frontera, más allá del mito, es muy simple. Hay una situación muy compleja con las organizaciones como el Comando Vermelho y el Primer Comando Capital (ambos de Brasil) tienen células golondrinas que entran y salen permanentemente de los tres países conectan por ejemplo a los narcos argentinos con el enclave de Pedro Juan Caballero de Paraguay. Hasta desde las cárceles estas dos organizaciones emergen”.

También destacó que la trama compleja incluye a los cauces hídricos, a los ríos limítrofes. “De las hidrovías, lo que se puede observar es una fuerte anomia . En los ríos Paraguay y Pilcomayo prácticamente no hay patrullaje de Prefectura, y si esta fuerza tienen que actuar en los sitios tomados por el narcotráfico en las grandes ciudades, habría que revisar como está configurada su jurisdicción federal porque se deja abierto a que el narcotráfico siga operando. Hay muchos menos operativos de Prefectura que de Gendarmería”. “Sostengo que hay una mala distribución de las fuerzas de seguridad federales. Hay un déficit con las provincias de frontera, en particular Misiones, donde hay un descanso importante en las acciones reactivas del Ministerio de Seguridad”.

Asimismo reveló que: “Hay barrios tomados por el narcomenudeo en todo el país. Así, la droga a menor escala, es lo que perfora y destruye de a poco pero de manera sostenida el tejido social”.

fuente: regionnortegrande