En cuatro meses, Brasil llamará a licitación para construir un puente que vinculará a ese país con el sur de la Provincia de Misiones. El proyecto establece que se realizará en un plazo de cuatro años y fondos aportados exclusivamente por los brasileños.

La obra tiene un costo estimado de 120 millones de reales, lo cual equivale a unos 1.100 millones de pesos y contempla que en principio sea de uso público, es decir sin el cobro de peaje.

El puente tendrá 945 metros de extensión y 17 metros de ancho, con un solo carril por lado, pero también tendrá banquinas y permitirá el cruce peatonal y en bicicleta.

El centro de frontera se instalará en la localidad brasileña de Porto Xavier y tendrá una superficie de 20 hectáreas. Allí habrá un centro de frontera integrado, estacionamiento para camiones, autos e incluso corrales para el eventual traslado de animales en pie.

Las autoridades del estado de Rio Grande Do Sul aceleraron los trámites a partir de la decisión del Gobierno de Misiones de poner en funcionamiento los puertos fluviales de Posadas y Santa Ana, sobre el río Paraná, lo cual facilitará el transporte de los productos del sur brasileño y destinados a la exportación.

Ovidio Kaiser, secretario de Desarrollo, Turismo y Mercosur de Porto Xavier, sostuvo que “en nuestra zona producimos 6 millones de toneladas de soja que se exportan principalmente a China. Actualmente la mandamos por el Atlántico, recorriendo 700 kilómetros por tierra en camión”. Con un puerto fluvial a menos de cien kilómetros lograrán reducir los costos y buena parte de esa producción será despachada desde terminales portuarias argentinas.

Esta semana la comisión binacional creada para la construcción del puente sobre el Uruguay firmó un acuerdo que le da marco legal a la construcción del puente internacional. Allí se estableció la ubicación del viaducto y que el financiamiento será del Estado brasileño.

Actualmente el paso internacional San Javier-Porto Xavier es utilizado como uno de los puntos de salida de los productos argentinos hacia territorio brasileño a través de camiones que son cruzados en balsas.

Las adversas situaciones económicas en la Argentina habían enfriado la posibilidad de una construcción inmediata del puente, motivo por el cual el país vecino decidió avanzar con la obra con recursos propios.

Kaiser descartó que en un futuro Argentina deba devolver parte de la inversión, aunque dijo que podría realizarse algún tipo de negociación que impliquen otras obras.

La construcción del puente comenzaría a mediados del año próximo y se estima que estaría operativo en 2022.

El proyecto tendrá una estética muy particular y en Brasil incluso propusieron denominarlo “Papa Francisco”. Kaiser detalló que “el puente tendrá en las cabeceras el símbolo de las Reducciones Jesuíticas, con la cruz misionera destacada en los Pilares de sustentación; y se tallarán esculturas en homenaje a los héroes indígenas como Sepé Tiarajú y de los padres jesuitas” asesinados.

Fuente: Clarín