El emprendimiento comercial “Punto Iguazú”, que significaría “un antes y un después para la ciudad” del Norte misionero, se ofrece al mejor postor. Desde sus orígenes generó polémica y levantó suspicacias.

El emblemático shopping a cielo abierto Punto Iguazú, que fue anunciado como el emprendimiento comercial que significaría “un antes y un después para la ciudad” del Norte misionero, está a la venta. El cartel fue colocado hace unos días en el frente del predio que, desde sus orígenes generó polémica y levantó suspicacias.

Era la época del “reinado” de Sergio Dobrusin quien, desde la subsecretaría de Planificación Estratégica, tenía la llave de las tierras fiscales provinciales en zonas privilegiadas de Puerto Iguazú. Después de varias postergaciones, por las idas y vueltas que tuvo desde que se anunció hasta su instalación, la Provincia desafectó un espacio verde ubicado en la entrada a la ciudad, al cual muchos veían como un potencial lugar de esparcimiento destinado al uso del público en general.

Era mayo de 2012, el por entonces gobernador Maurice Closs y Marcelo Sánchez, el “gran cuñado” intendente iguazuense, inauguraron el shopping a cielo abierto junto a Enrique Meyer, ministro de Turismo K acompañados de la modelo Ingrid Grudke (embajadora misionera).

Aquel predio, conocido como “la lengua”, tenía un valioso remanente de monte nativo en plena zona urbana pero se vendió a un precio irrisorio. El metro cuadrado sólo tenía un valor simbólico y la gente de Iguazú se indignó con la decisión del gobierno de Maurice Closs de entregar el terreno, sin que la Provincia pudiera afectar otro con las mismas dimensiones. “Todo es posible en Closslandia”, se escuchaba decir por esa época a los más indignados, haciendo referencia a los jugosos negocios que la familia del exgobernador y hoy senador comenzó a potenciar en la ciudad, sobre todo después de la llegada de Marcelo Sánchez a la intendencia.

Importante inversión

El shopping Punto Iguazú demandó una inversión que, en su momento, superó los 40 millones de pesos (totalmente desactualizados a valores de hoy); y se comercializó y gerenció a través de la empresa GLA, cuyo responsable visible fue Mario Brandy, encargado de divulgar las bondades del proyecto.

“Este es un proyecto innovador que marcará un antes y un después en la zona: el primer shopping de Puerto Iguazú implantado en un lugar privilegiado, donde se respetará el entorno natural”, decía Brandy cuando comentaba que sería el primer centro comercial a cielo abierto que conectaría sus diferentes áreas a través de plazas internas semicubiertas, además de locales comerciales, complejo de oficinas, áreas para eventos y un lago artificial con sistema de luces computarizadas.

También anunciaba que el emprendimiento iba a generar entre 400 a 500 puestos de trabajo y sería el motor del desarrollo comercial del “nuevo Iguazú”. Pero nada de eso ocurrió: los residentes de la zona ni siquiera se sintieron atraídos a tomarlo como un punto de encuentro o de reunión, para aprovechar las instalaciones. Los comerciantes locales, en tanto, se desalentaron rápidamente cuando se enteraron que el valor del alquiler cotizaba en dólares y por metro cuadrado.

El día que se inauguró muchos se sorprendieron al ver al empresario Mario Montoto, cuyo pasado estaba asociado a la agrupación guerrillera Montoneros, primero como tesorero y después como secretario privado de Mario Firmenich.

Pero el pasado de Montoto había quedado olvidado para muchos, que vieron en el próspero empresario la posibilidad de tener en Iguazú un emprendimiento sustentable, con proyección a futuro. La promesa fue que en breve se construiría un hotel de lujo en la amplia zona de reserva que había quedado sin utilizar, y nadie se acordó de los reparos que se hicieron, al advertir que el shopping era el montaje perfecto para un negocio inmobiliario redondo.

Actualmente el emprendimiento tiene el cartel de “se vende” y si bien no se oficializó hasta el momento la cifra en la que se puso a la venta, se habla de un monto que supera los 10 millones de dólares.

Mario Montoto continuó aceitando vínculos con el Estado, tanto con el anterior Gobierno nacional como con el actual. Recientemente fue beneficiado con una licitación para la supervisión, monitoreo y rastreo de agresores de violencia de género por una cifra millonaria.

Mario Montoto es el presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, y exjefe de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich en la agrupación setentista. El montonero devenido en empresario, supo ganar millones de dólares en los años 90, vendiendo maquinitas expendedoras de boletos para colectivos, también fue el encargado de realizar la reparación de media vida del submarino ARA San Juan en el astillero Domecq García a través de su empresa Codesur.

fuente: primeraedicion