El presidente del IPLyC, Héctor Rojas Decut, afirmó que está en “stand by”, ya que la inversión no se pudo concretar. El sueño del extitular, “Balero” Torres, era convertir a Iguazú en un “mini Las Vegas”.

El futuro del barco Nicolás Mihanovich, amarrado desde hace cinco años en el puerto de Iguazú es incierto, según lo afirmó el presidente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC), Héctor Rojas Decut.

El funcionario fue consultado sobre el tema y expresó que todo lo relacionado al barco está en “stand by”, ya que la inversión no se pudo concretar debido a la falta de habilitaciones a nivel nacional.

El barco llegó a la ciudad de las Cataratas en octubre de 2013 proveniente de la Capital Federal, tirado por dos remolcadores, ya que carece de propulsión propia. Inicialmente, la idea fue amarrarlo frente al lote 1 de la reserva Selva Iriapú, un sector donde funciona una docena de emprendimientos turísticos de primer nivel.

Desde el mismo momento de su llegada generó polémica y desde entonces no dejó de dar de qué hablar. Al principio formó parte del proyecto de conformar un “mini Las Vegas” en Iguazú, con una exposición oficial en el año 2013 en una conferencia de prensa que contó con la presencia del por entonces presidente del IPLyC, Eduardo “Balero” Torres y el titular de la Compañía General de Turismo y Servicios S.A., Eduardo Pauletta.

Torres era uno de los funcionarios más influyentes del clossismo y contaba con todo el apoyo del exgobernador y actual senador, Maurice Closs. Se hablaba de la instalación de un barco “único en su tipo en Latinoamérica”, que funcionaría como hotel y casino, con entretenimientos. La iniciativa iría acompañada de un complejo habitacional ubicado en el Lote 1 de las 600 hectáreas, altura en la que iba a estar amarrado el buque, una inversión multimillonaria, que se afirmó traería alrededor de 500 puestos de trabajo.

La promesa nunca se cumplió. El IPLyC siempre afirmó que el barco y la inversión eran propiedad privada. En otros medios nacionales se mencionó que el buque, de 100 metros de largo, 17 metros de ancho y ocho mil metros cuadrados, sin motor ni piezas mecánicas, alcanzó la cifra de 250 millones de pesos, inversión que también despertó suspicacias en la población local.

Con las declaraciones del nuevo presidente del IPLyC queda claro que la Provincia no tiene todavía un destino concreto para el buque que sigue amarrado frente a la costanera de Iguazú.

Promesas incumplidas
La decepción más grande para los habitantes de Misiones y principalmente de Iguazú, es que se frustra una promesa, calculada en un plazo de “ocho o nueve meses”, hace varias años ya, que daría unos 500 puestos de empleo que derramarían bienestar a una gran cantidad de jóvenes locales, ya sea en rubros como gastronomía, hotelería, juegos de azar, entre otros.

“Lo que en un momento era una utopía, lo están transformando en realidad. A nosotros, como organismo regulador del juego, nos parece de fundamental importancia no sólo por la inversión que significa y lo que simbolizará para el turismo, sino por la mano de obra que se empleará en la ciudad de las Cataratas. Muchos no vislumbran el turismo extranjero y lo beneficioso que puede ser para Misiones que un turista se quede una noche más, con su consecuente implicancia en la economía de la región”, enfatizaba Torres, con evidente entusiasmo, hace más de cinco años. Sin embargo, todo quedó en las palabras.

fuente: primeraedicion