La Auditoría General de la Nación constató que entre, entre otras “prácticas innecesarias y costosas” del PAMI figura la colocación de dispositivos intrauterinos a afiliadas de entre 63 y 87 años Fuente: LA NACION – Crédito: María Amasanti

Cada vez que la Auditoría General de la Nación (AGN) indaga en la gestión del PAMI se topa con anomalías recurrentes y hallazgos llamativos. Como el que se detectó en la última auditoría que se hizo al organismo en 2014 y que fue aprobada el miércoles pasado: entre las “prácticas innecesarias y costosas” que pagó el PAMI figura la colocación de dispositivos intrauterinos (DIU) a afiliadas de entre 63 y 87 años.

Asimismo, se detectaron casos de “sobreprestación o sobreindicación”: por ejemplo, se detectó un caso de un afiliado internado en el que se realizaron más de 30 tomografías en el transcurso de la internación. Además, ha sido frecuentes los pedidos de los mismos estudios para el mismo paciente “por fuera de la buena práctica médica y sin evidencia sobre su necesidad”.

Estos casos sustentan una de las conclusiones más lapidarias que arroja el informe de la AGN: la sobrefacturación por prestaciones no realizadas. De esto dio cuenta el auditor Jesús Rodríguez (Cambiemos) al presentar la auditoría ante sus pares, el miércoles pasado. Según la auditoría, en 2014 el PAMI pagó $887,4 millones bajo la modalidad de “Pago con Cartera Asignada”, a pesar de que las prestaciones tranmitadas por los prestadores se encontraban valorizadas en $575,8 millones.

Este sistema de “Pago con Cartera Asignada” consiste en asignar al prestador una cartera nominal de afiliados y abonar, por cada afiliado, un anticipo financiero al inicio del período; luego, el prestador declara por medio electrónico las prestaciones que efectivamente va realizando y recibe el pago dentro de los 30 días, descontando las sumas que le fueron adelantadas.

“En 2014 se pagaron $311,6 millones de más”, advirtió la AGN, que señalo que el PAMI no descontó a los prestadores las diferencias entre los datos transmitidos y la documentación que respaldaba los montos declarados.

La AGN también encontró anomalías en el sistema de médicos de cabecera. “El 51% de los médicos de cabecera tenían asignados más personas que los 700 considerados óptimos por el PAMI para salvaguardar la relación médico-paciente”, advirtió el organismo de control.

Por: Laura Serra