Para tomar un cargo, un docente debe hacer, en el mismo día unos 200 kilómetros antes de pararse, tarde, al frente del aula. Igual distancia, gran parte por camino de tierra y sin transporte público, se requiere para certificar firmas, porque no hay juez de paz. O para pagar tasas municipales e impuestos provinciales y nacionales. En el verano, el registro civil cierra 30 días y si hay un nacimiento, la misma historia. Hace poco, no llegaban micros de larga distancia y la semana pasada se terminaron tres cuadras de asfalto, prometidas hace dos años.

Son algunos de los padecimientos burocráticos que hacen que vivir en Huanguelén sea una odisea cotidiana para sus 6.000 habitantes. En el oeste bonaerense, a 530 kilómetros de la Capital, el pueblo pertenece a cuatro distritos: Coronel Suárez, Guaminí, Daireaux y General Lamadrid. Mientras los últimos dos sólo abarcan campos, los primeros, además de área rural, se reparten el casco urbano, separados por una calle de tierra, como el 70% de las del pueblo. Los que viven al oeste de “la 22” o “la Néstor Tolo Bilbao” pertenecen a Suárez y los de la de la vereda de enfrente a Guaminí. A la atomizada división política se suma la judicial. Según donde ocurra un hecho, interviene Bahía Blanca (260 km al sur) o Trenque Lauquen (190 km al noroeste).

icos que terminan el secundario”, resume Pablo Garnica, titular de la Junta Comunitaria. “La burocracia te desgasta”, grafica.

Todos coinciden en que el remedio sería la autonomía, un añejo anhelo, repetido en campaña política y frustrado por proyectos dormidos en la Legislatura. Pero desde hoy esa realidad podría empezar a cambiar porque habrá una reunión de los intendentes de la zona para tratar el tema. Sería el primer encuentro entre jefes municipales de los distritos en Huanguelén. Si los coreanos pudieron…

fuente: clarin.com