Así consta en un informe sobre los balances de la empresa, en el periodo 2011-2016, que se filtró esta semana. La pérdida anual y la pérdida real, treparon a picos históricos en 2015, para luego descender en 2016, cuando comenzó a aplicarse la política de quita de subsidios. El déficit operativo de la empresa, pone de relieve los desmanejos en la empresa manejada por la Renovación, desde hace 15 años.

Finalmente, se develó el secreto mejor guardado por el gobierno de la Renovación “misionerista” K, el más reciente balance de EMSA ya confeccionado, del periodo 2016. Que la empresa estatal más importante de la provincia sea ultradeficitaria, no sorprende, porque, según numerosas denuncias, hace décadas que EMSA es utilizada como caja política por el gobierno de turno. Lo que asusta son los montos de la pérdida operativa y la deuda de la empresa. En los 15 años de gestión renovadora en EMSA, esta tendencia de incremento del déficit y presunta malversación, se profundizó. Lo que provoca estupor son las cifras a las que ascienden las pérdidas de la sociedad del Estado presidida durante una década, por Sergio “Pity” Ferreyra, uno de los hombres más cercanos al ex gobernador Maurice Closs, ahora sucedido por el rovirista Guillermo Aicheler. Antes de presentar los números duros del déficit de EMSA, hay que hacer una aclaración: el balance 2017 aún no está confeccionado. Se espera sea puesto en consideración, en Mayo de este año. Aunque, claramente, se vislumbra una tendencia preocupante, que podría estar relacionada con los oscuros orígenes de los fondos utilizados en las campañas electorales de la Renovación. Los números de los balances de EMSA Según fuentes de MisionesCuatro.com, la pérdida anual de EMSA, a 2017, supera los 1.583 millones de pesos, en tanto que la pérdida real anual en dólares supera los 207 millones de dólares. Por otra parte, la pérdida anual operativa supera los 278 millones de dólares. Asimismo, la pérdida operativa de la empresa, que surge de las sumatorias de los rojos de los balances de 2011 a 2016, asciende a los 2.842 millones de pesos. Un breve análisis de la evolución de la pérdida anual muestra que fue ascendiendo desde 2011 a 2013, con una ligera remisión en 2014, para luego duplicarse en 2015. La pérdida anual pasó de 128 millones de pesos en 2011, a 183 millones (2012), 250 millones (2013) y 229 millones (2014). En el balance 2015, la pérdida anual alcanzó la cifra récord de 540 millones de pesos. Como puede verse, esta suba exponencial del 218% entre 2014 y 2015 -la pérdida anual que consta en los balances de esos años, pasó de 229 a 540 millones- coincide con el último año del gobierno de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner y el ex gobernador Maurice Closs. El kirchnerismo y la Renovación apostaron fuerte a la continuidad del “modelo nacional y popular” y esto podría relacionarse con el fenomenal incremento de la deuda en EMSA. En el balance 2016, se nota de manera dramática el cambio en la política energética propiciado por Cambiemos: a pérdida anual se redujo a menos de la mitad, ubicándose en los 251 millones de pesos. Esta fuerte reducción en las pérdidas, si se compara los balances 2015 y 2016, podría estar directamente relacionada con la reducción paulatina de los subsidios nacionales de la Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA) Nótese que las mermas en las pérdidas anuales no significan un saneamiento definitivo de la empresa, que año a año continúa acumulando pérdidas con cifras de nueve ceros, aún con el cambio de gobierno nacional. En esto es preciso señalar que el gobierno de la Renovación maneja EMSA desde 2003 a la fecha. La sospecha de un desvío de fondos de la empresa eléctrica, para solventar lemas y sublemas del oficialismo -y aliados-, como vemos, adquiere otra escala. En cuanto a la pérdida real anual en dólares, se observa una tendencia similar a la de la pérdida anual en pesos: subas pronunciadas entre los balances 2011 y 2012, amesetamiento hasta 2014, donde se produce una importante remisión, para luego, duplicarse hacia 2015. La pérdida en dólares pasó de 29 millones (en el balance del 2011) a casi 38 millones (2012) y poco más 38 millones (2013). Luego se reduce a 26 millones de dólares (2014), para trepar a 58 millones (2015) y luego bajar pronunciadamente a 15 millones de dólares (2016). Sin embargo, hay que hacer una salvedad respecto de la evolución de la pérdida real anual de EMSA en dólares: la cotización fue subiendo año tras año -conforme a la inflación durante el gobierno de Cristina Kirchner, para dar un salto importante desde la asunción de Mauricio Macri. La pérdida operativa de EMSA: $2.843 millones De más está decir que al directorio de EMSA y a toda la ciudadanía misionera, le deberían preocupar aún más, lo que se conoce como pérdida operativa anual, entre otras cuestiones porque es acumulativa y en poco más de un lustro, se ha transformado en una deuda impagable. Según la información que se filtró esta semana, la pérdida operativa que era de 356,7 millones de pesos en 2013, pasó a 482 millones (2014), 897 millones (2015) y 1105 millones (2016). Sumadas esas cifras, la pérdida operativa supera los 2.842 millones de pesos. A esta obscena suma consumada en los últimos años del tandem administrativo “Pity” Ferreyra y el jerarca de Luz y Fuerza, Julio Héctor “Cachilo” Rodríguez, habrá que sumar los resultados del balance 2017. El panorama no es muy alentador. Con la pérdida anual operativa en dólares ocurre un proceso similar, con la salvedad hecha respecto de la cotización del dólar. EMSA pasó de una pérdida operativa de 55 millones (2013), 55 millones (2014), 97 millones (2015) y 69 millones (2016). En total, suman más de 278 millones de dólares. A un dólar de 21 pesos, la pérdida operativa acumulada alcanza la friolera suma de 5.838 millones de pesos. El problema de los subsidios cuando se usan para la política En un contexto en que se debaten a nivel nacional y local, la viabilidad o no de un sistema energético subsidiado, la astronómica deuda de EMSA coloca en otra perspectiva el debate. Podría decirse que a una empresa como EMSA, ultradeficitaria y utilizada como caja política, los subsidios no le representaron un mejoramiento de las finanzas, sino todo lo contrario. Siguiendo el análisis de los balances contables del periodo 2011-2016, se puede sostener que fue a partir de la quita de subsidios que comenzó a verse una reducción del déficit. O lo que es lo mismo: si con una política de subsidios, las deudas se incrementaron, estos valiosos recursos que manejó “Pity” Ferreyra y la Renovación K, no se usaron para invertir en infraestructura o para tratar de sanear la empresa. Todo lo contrario. Agigantaron el déficit. No obstante, hay que aclarar que una política de subsidios a la energía no es mala o buena en sí misma; todo depende de cómo se utilizan esos recursos que “abaratan” el costo de servicios de electricidad y gas. Vale decirlo, si se otorgan subsidios a la electricidad en beneficio de una empresa como EMSA, un “agujero negro” que succiona cuantiosos recursos que mágicamente aparecen luego en las campañas del partido gobernante, entonces, la política de subsidios está condenada al fracaso. No habrá inversión en infraestructuras que hagan más eficiente el servicio. Tampoco habrá una reducción en las tarifas, bajando el costo de vida y haciendo a la provincia, más competitiva en términos de costos productivos. Los renovadores quieren volver a los subsidios a la energía Pese a lo expuesto aquí y la correlación entre la reducción de los subsidios y la merma en las pérdidas de EMSA, diputados nacionales como Jorge Franco, Daniel Di Stéfano y Cristina Britez, siguen defendiendo nostágicamente, la política de subsidios del kirchnerismo. Y exigen una tarifa diferenciada para Misiones, una provincia pobre, atrasada y electrodependiente. Pero evitan mencionar que todos los recursos nacionales que lleguen a EMSA -por la vía de subsidios o por condonaciones de deuda-, probablemente no sean utilizados para el bien común de la ciudadanía misionera. Al menos, eso es lo que ha venido ocurriendo en EMSA con la política de subsidios del kirchnerismo, entre 2011 y 2015. En el fondo, parecen estar pidiendo recursos para la próxima campaña electoral Cabe aclarar, por otra parte, que el gobierno nacional es uno de los acreedores de la monstruosa deuda que es el “legado de Pity y Cachilo”. Más precisamente, la Afip (Administración Federal de Ingresos Públicos), es uno de los acreedores de EMSA. Un breve desgloce del déficit de la empresa, muestra que el pasivo se compone de deudas con la AFIP, con Anses, con la Federación eléctrica, con Luz y Fuerza y con los trabajadores, entre otros acreedores. Asimismo, hay gastos vinculados a las empresas tercerizadas, alquileres, mantenimientos de líneas, entre otros, que configuran la deuda impagable. Los resultados de la Auditoría a EMSA, para después del 2019 Mientras tanto, esa ciudadanía y un sector de la oposición en Misiones, esperan que el gobierno difunda oficialmente, los resultados de la auditoría a EMSA, ordenada por el gobernador Hugo Passalacqua en 2016. Ese estudio ya está listo, pero el gobierno provincia pretende hacerlo público después de las elecciones del 2019. Los motivos de esta dilación, no son un misterio. Sea como sea, el costo político por los feroces desmanejos contables en EMSA, lo pagará “Pity” Ferreyra, un dirigente sin mucho vuelo que pasará a la historia como uno de los responsables del saqueo a la empresa de energía de Misiones. Pero no es el único. No pudo hacer todo lo que hizo en la empresa que presidió unos 10 años, sin el aval de sus jefes políticos, el ex gobernador Maurice Closs y el presidente de la Cámara, Carlos Rovira.

fuente: MisionesCuatro.com