La salida a escena no pudo llegar en un momento mejor: el día en que el Gobierno dio a conocer el último aumento de tarifas, el presidente Mauricio Macri anunció que 1,9 millones personas dejaron de ser pobres en 2017 y que en ese lapso 600.000 dejaron de ser indigentes. Así, “el esfuerzo” que el Gobierno le pide a la sociedad tendría su contraparte.

Después de un trimestre complicado, con índices de inflación por encima de las expectativas y suba de los servicios públicos, el Presidente destacó que “desde que las estadísticas son confiables”, en el segundo semestre de 2016, 2,7 millones de personas lograron salir de la pobreza y cerca de 610.000 dejaron de vivir en la indigencia.

“Estamos en el buen camino. Por eso los convoco a seguir trabajando juntos y que estos nuevos datos nos sirvan para entender que el camino que emprendimos tiene una meta única y clara: reducir la pobreza”, dijo el Presidente, que habló ayer en la quinta presidencial de Olivos.

Era un dato muy esperado por el Gobierno, que le permite cerrar la primera parte del año con una muy buena noticia. Pero además coloca al Gobierno en una posición de fortaleza para defenderse ante las críticas de la oposición por la política económica y le permite al jefe del Estado mostrar resultados sobre uno de los principales objetivos de su administración: bajar la pobreza.

“Es una noticia que nos da esperanza porque nos confirma que vamos en buen camino”, sostuvo el jefe del Estado, que conocía el número desde hace unos días.

Macri, que estuvo acompañado por los ministros Carolina Stanley (Desarrollo Social), Jorge Triaca (Trabajo), Alejandro Finocchiaro (Educación) y el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, sabe que su reelección está atada a la economía.

Más allá de la ayuda que le ha proporcionado hasta ahora el peronismo, que aún no encuentra una salida de la crisis que atraviesa, el Presidente y su equipo saben que los resultados económicos serán determinantes. Por eso, cerca de Macri celebraron la oportunidad en que se dio a conocer la noticia.

“Sirve para mostrarle a la gente que las expectativas que tienen en el Gobierno se sostienen sobre datos positivos de la realidad”, describió un hombre con acceso diario al despacho presidencial.

Si se toma la medición desde el segundo semestre de 2016, la pobreza bajó casi cinco puntos y cerró 2017 en 25,7%. Como adelantó LA NACION, esto significa que, si se proyecta más allá de los 31 aglomerados que releva el Indec, este flagelo afecta a 13,3 millones de personas. La indigencia, en tanto, se redujo al 4,8% y afecta a 2,1 millones de argentinos. El 39,7% de los chicos menores de 14 años son pobres.

“Nos pone contentos, pero falta”, dijo el Presidente, que se refirió así a esos números. Y agregó: “Recibimos un Indec manipulado [del gobierno de Cristina Kirchner], pero los argentinos pudimos conocer la verdad sobre la pobreza. Como dije una vez, esta es mi principal misión. El año pasado tuvimos el dato de que la pobreza había descendido casi cuatro puntos. Pero todavía teníamos por delante un avance importante”.

Durante su exposición -para la que utilizó el sistema de lectura teleprompter-, el Presidente también aprovechó para enumerar otros aspectos positivos de la economía.

“Crecieron el empleo registrado, la industria y la construcción de la mano de los créditos hipotecarios y de la obra pública. Estamos en el séptimo trimestre consecutivo de crecimiento, mientras que están bajando la inflación y el desempleo. Son buenas noticias”, resaltó.

El dato alentador no generó euforia ni exitismo, según aseguraron fuentes oficiales. “Está tranquilo, con la certeza de que estamos en el camino correcto”, describió uno de sus hombres de confianza.

Y por las dudas, avisó: “Siempre vamos a dar la pelea, pero obviamente es más fácil hacerlo con datos alentadores”.

Las cifras
Como informó LA NACION, el dato oficial del segundo semestre de 2016 indicaba que había 30,3% de pobreza. Siempre proyectado a la población urbana, se estimaba que eran 12,1 millones de personas. En tanto, en la indigencia estaban 6,1% de la población, o sea, 2,4 millones de personas. Esto quiere decir que un año después hay 1,7 millones menos de pobres (si se toma también al campo, hay 1,9 millones menos) y 500.000 menos de indigentes en el país.

El número de pobreza oficial se calcula haciendo con el cruce del avance de los precios de algunas canastas de productos y servicios (Alimentaria y Básica), y los ingresos. Los salarios crecieron un 27,5 % en 2017, tres puntos por encima de la inflación (24,8%).

Sin embargo, la canasta básica -con la que se calcula la línea de pobreza- subió el año pasado 26,8%, por encima de la inflación. Pero, para el propio Indec, los ingresos de los trabajadores informales -que no reciben una jubilación- estuvieron el año pasado por encima de esta variación: subieron, según el Indec, un 31,5%. Por otro lado, según los expertos que siguen el mercado laboral, la mayor creación de empleo el año pasado estuvo en el sector no registrado.

Fuente: Sergio Dapelo – La Nacion