El senador misionero Maurice Closs fue muy crítico a la hora de analizar el manejo de la economía del gobierno nacional. Advirtió que si se mantiene el nivel actual de crecimiento de la deuda se terminará en una crisis por cesación de pago o en un “ajuste terrible”. Aclaró que esa situación todavía “no es inminente”, pero consideró que para evitarla resultará necesario corregir el rumbo. Consideró que el equipo económico de Macri no resolvió ninguno de los problemas estructurales de la economía que dejó el kirchnerismo y agregó un problema más: el endeudamiento.

El exgobernador de Misiones señaló que el país tiene un doble déficit, comercial y el fiscal y que cubre ese déficit con “ingreso de dólares de la timba financiera”, lo que le permite tener un flujo de fondos para hacer obras y “atender otras cuestiones”. Advirtió que si eso continúa, la partida de intereses que habría que pagar sería cada vez más grande. “No veo de todas maneras que sea una cosa inminente, pero sí vamos en un camino que si no se corrige, si no se controla, si se toma mucha deuda con altas tasas de interés, el resultado en el mediano plazo puede ser muy parecido al que vivimos en otras épocas con crisis de cesación de pagos o ajustes fenomenales para evitar esa cesación de pagos. Esto ya lo vivimos”, dijo en diálogo con la emisora LT4.

Consideró que la política económica del gobierno anterior tuvo un logro que fue el desendeudamiento, pero advirtió que el Gobierno actual está dilapidando esa ventaja. “El gobierno anterior se fue con una deuda de menos del 40 (por ciento) del PBI y este gobierno lo está llevando cerca del 60 (por ciento) del PBI. “Ese número muestra un enorme crecimiento de la deuda, pero también muestra que la situación todavía no es peligrosa pero no podemos dejar a este gobierno se siga endeudando a ese ritmo”, expresó.

Señaló que ante el actual cuadro de situación, el Gobierno nacional no tiene alternativa al endeudamiento si pretende seguir sosteniendo el modelo de gradualismo.

Como dato positivo, Closs destacó que este año se ve a un presidente “bañado de realismo”. “En su primera etapa, su discurso básicamente era que venía él que era bueno y se iba la anterior presidenta que era mala, eso traería una lluvia de dólares y la inflación se iba a aplacar porque él iba a administrar mejor. Nada de eso ocurrió en 2016, en 2017 vivimos un año electoral sin resultados económicos, se profundizó la grieta. Se olvidó que había dicho que venía a pacificar a los argentinos. Políticamente le salió bien porque tuvo un buen resultado electoral y llegamos a 2018 donde pareciera que se lo ve más tranquilo, más pacífico, más sincero, sabiendo que los problemas estructurales de la economía no los resolvió a ninguno, se dio cuenta que pelear contra la inflación cuando tiene problemas de precios es como pelear contra los molinos de viento, entonces levantó el tipo de cambio a un nivel similar al que teníamos a fines de 2015 y apostó al crecimiento”, señaló.

Advirtió que la economía tiene un nubarrón negro por delante que es la sequia que “le va a tumbar una cantidad importante de producción de soja y maíz, lo que le hará perder no menos de 0,5 puntos del PBI. En lugar de crecer un 3,5 por ciento en 2018, como se había anunciado, hoy estamos más cerca de crecer 2 que de 2,5 por ciento. Eso es un problema grave porque se profundizará el déficit fiscal y comercial. El comercial porque exportará menos soja y fiscal porque tendrá menos recaudación”, anticipó.

fuente: misionesonline