Las actividades se desarrollarán el próximo miércoles en el marco del “día internacional de acción de las grandes represas”, que buscarán ser señales de conmemoración de riesgos corridos por pueblos del Alto Uruguay que estaban llamados a desaparecer si se hubiera construido la represa hidroeléctrica de dos cortes, Garabí/Panambí.

La actividad comenzará en horas de la mañana, con la reunión de la Coordinadora Provincial de Trabajadores en Lucha. Hacia el mediodía habrá una olla popular, y a las 17 horas comenzará el acto inaugural de la Biblioteca Popular Puerto Azara, que incluirá proyecciones en pantalla grande de los documentales “Ríos Libres, se hace camino al marchar”, interpretdo por Carbonell-Guerín y “La Crecida” (La Rastrojera). El cierre estará a cargo del músico popular Joselo Schuap y artistas locales. La invitación a participar es abierta a cualquier persona u organización. Se espera el arribo de delegaciones de toda la provincia, de otras provincias y desde el vecino Brasil.

Puerto Azara, un pueblo salvado por la lucha

El 14 de diciembre de 2011, en la Casa de Gobierno de la República Argentina, se abrieron los sobres de la licitación pública internacional para la puesta en marcha de los proyectos Garabí y Panambí, dos aprovechamientos hidroeléctricas en un tramo del río Uruguay compartido por la Argentina y Brasil. Los ministerios de Planificación de ambos países informaron a la prensa que las obras generarían 2.000 megavatios, y demandarían una inversión de alrededor de 4.200 millones dólares.

“Se comenzará a construir en 2014” anunciaron. Lo que no informaban con claridad en ningún sentido era la cantidad de hectáreas afectadas, los pueblos que se extinguirían, la población a desarraigar y los daños ambientales, sanitarios y sociales del emprendimiento.

Una referencia científica que en su momento se filtró en los medios (el mamotreto Proyecto Hidroeléctrico Garabí, elaborado por universidades nacionales, ingenieros de gestión privada y Gendarmería Nacional) decía que ““la estimación del área afectada por la represa arroja una cifra de aproximadamente 32.304 hectáreas o 323 kilómetros cuadrados para Misiones, o sea el 1,05% de sus 3.074.038 kilómetros cuadrados; este total de afectación se distribuye en 15.336 hectáreas en el departamento de Apóstoles, 12.139 en Concepción de la Sierra, y 4.779 en San Javier, con unas escasas 54 hectáreas en el departamento de Oberá”. Asimismo se informa que la población que deberá ser relocalizada oscila entre las 15 mil y las 20 mil personas.

Sobre las consecuencias sociales, el informe reconoce que “el reasentamiento involuntario puede tener consecuencias traumáticas para la vida de aquellos que viven en la zona de influencia del proyecto. Constituye una ruptura repentina de la continuidad del tejido social y puede tener como resultado el empobrecimiento de la población reubicada. Los cambios que causa se pueden distinguir de los procesos de desarrollo normales ya que desbarata los patrones de asentamiento y las formas de producción, desorganiza las tramas sociales y reduce la sensación de control sobre su vida que tiene la gente”.

El área de influencia en la margen derecha, abarca los siguientes municipios de Misiones: Apóstoles, Azara, y Tres Capones (departamento Apóstoles); Concepción de la Sierra y Santa María (departamento Concepción); Itacaruaré, San Javier, Mojón Grande y Florentino Ameghino (departamento San Javier) y Panambí (departamento Oberá). Según este informe, los asentamientos que serán totalmente afectados -desaparecerán por completo- son: Puerto Azara, Puerto Concepción, Puerto San Lucas, Puerto San Isidro, Puerto Itacaruaré, Isla Itacaruaré, Puerto Blanes, Puerto Sara y Puerto Rosario”.

El texto – documento oficial de Emprendimientos Energéticos Binacionales Sociedad Anónima – advertía además que ““Los nuevos asentamientos de migrantes en la región debido a los cambios económicos o culturales incorporarán factores negativos, facilitarán el ingreso o aumento de los vectores de hábitos domiciliarios como la vinchuca, los animales domésticos, mosquitos causantes del contagio de la fiebre amarilla, paludismo y dengue y la aparición de distintas parasitosis”.

Según las proyecciones arquitectónicas, el primer pueblo a inundarse completamente sería Puerto Azara. Aquí la población se organizó y forjó junto a otras organizaciones y voluntades de la provincia, la Mesa Provincial No a las Represas, espacio que retomando consignas y espíritu de aquella experiencia que en 1996 culminó con el No a Corpus, unificó la lucha contra Garabí/ Panambí.

En 2013, la Mesa organizó y participó de la épica Marcha de los Ríos Libres, una caminata de 157 kilómetros para visibilizar la resistencia al proyecto Garabí y la necesidad de un proyecto energético popular en beneficio de los pueblos y no de los mercaderes del capitalismo.

Un año después, la Mesa llevó adelante la histórica Consulta Popular sobre Represas, donde votaron más de 120 mil personas, libre y voluntariamente, sellando en un 92% de los casos un rechazo contundente a la construcción de nuevas represas que afecten territorio misionero.

Éstas y otras numerosas acciones de lucha y concietización, hermanada a la lucha que libraron los vecinos y vecinas de los pueblos fronterizos que en Brasil se verían afectados, impidieron que se siga avanzando con el proyecto, logrando salvar a los pueblos, aunque la amenaza Garabí/Panambí no está desterrada aun. La lucha forjó la huida del Consorcio Energético del Río Uruguay – beneficiada con la licitación- y la suspensión del proyecto, pero los Estados actuales, en ambos países, mantiene Garabí/Panambí en sus agendas energéticas.

Desde 2015 y por tres veces seguidas, la Mesa Provincial No a las Represas presenta y pide tratamiento para el proyecto de Ley de los Ríos Libres, elaborado por la Mesa y que declara a la Provincia de Misiones “libre de nuevas obras de represamiento sobre los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, concordante con las facultades dispuestas en los artículos 1º, 5º,41º y 124º de la Constitución Nacional”.

Fuente: Agencia de Noticias ATE Misiones