La decisión se conoció el pasado viernes mediante la resolución Nº 1 publicada en el Boletín Oficial. La baja de Juan Manuel Pomar se suma a las renuncias del secretario anterior, Oscar Aollati junto a su respectivo subsecretario en un área que el gobierno de Mauricio Macri ha demeritado en acción y perspectiva para condenarla al ostracismo con la alimentación de los rumores de la supresión de esta entidad estatal.

Las direcciones que hasta 2017 respondían a Pomar pasarían a formar parte de la Subsecretaría de Desarrollo Territorial, quedando a cargo de Felipe Crespo.

El antiguo secretario Aollati se había opuesto a los despidos de las dependencias bajo su órbita apenas había asumido la administración de Cambiemos y finalmente, en octubre de 2016, renunció junto al subsecretario debido a no contar con presupuesto para la ejecución de políticas destinadas al sector. En marzo del año pasado fue cubierto el cargo de subsecretario por Juan Manuel Pomar, mientras que su superior directo quedó vacante hasta que dos meses después se confirmó en el Boletín Oficial la eliminación de la Secretaría. La misma situación parecería estar sucediendo ahora en un rango inferior.

Los programas destinados al sector de la agricultura familiar vienen reduciéndose cada vez más desde diciembre de 2015. El achicamiento de Cambio Rural, la falta de presupuesto para la Secretaría y su posterior eliminación, sumados a la falta de reglamentación de la ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar desembocan en un vaciamiento de las políticas para este sector, que termina siendo asistido por el Ministerio de Desarrollo Social.

La concepción del sujeto campesino y del agricultor familiar como un actor marginal e ineficiente a quien se debe asistir y que no brinda ningún aporte a la producción de alimentos se ve materializada en estas políticas pero además es confirmada en los discursos de los funcionarios. Hace algunos meses, el actual ministro Etchevehere decía que el Estado debía dejar de financiar a sectores que llamó “ineficientes”, refiriéndose principalmente a los productores con menor margen de rentabilidad.

En el marco de los primeros despidos en la cartera agroindustrial y el anuncio de nuevos en las próximas semanas y meses, esta noticia no sorprende. La eliminación de esta dependencia podría traer aparejada la supresión de delegaciones regionales dependientes de la misma, despidos de sus agentes provinciales, que son quienes se encargan de anclar territorialmente las iniciativas pensadas desde el edificio de Paseo Colón para las economías regionales y la agricultura familiar a lo largo de todo el territorio nacional. Sin estas políticas, esos agentes y dependencias ya no serían necesarios.

fuente: misionesopina