Hace más de 24 años trabajo con mi pequeño emprendimiento, en el desarrollo de un turismo sustentable. Cuando comencé no se usaba ese término, no teníamos a quien imitar, ni había experiencia al respecto: era prueba y error.

Pero  el incentivo era el gran amor por la naturaleza, y mostrar con orgullo a los primeros turistas, los más genuinos lugares naturales de nuestra provincia, y hacer que vivan una experiencia inolvidable, que no podrían experimentar de otra manera.
Pasaron varios años y el turismo ecológico, de aventura, sustentable, participativo, o como quieran llamarlo, creció por encima del convencional; se desarrolló y perfeccionó en todo el mundo. Algunos destinos muy cercanos  son un ejemplo.
Misiones no tuvo una política constante y las diversas gestiones se caracterizaron por INTERRUMPIR LAS POLITICAS DE ESTADO ESTABLECIDAS POR LA GESTION ANTERIOR. Para dar sólo algunos ejemplos: se  construyó una pista de aterrizaje depredando y decapitando el cerro del parque provincial Moconá, se iniciaron varias veces las pasarelas y muchas obras más  que quedaron inconclusas.
¿Se acuerdan de la cantidad de logotipos que tuvimos que pretendían identificar a nuestra provincia?  Desde el Tucán, pasando por la manchita colorida etc. Como así también varios slogan, que costaron mucho dinero. Ni se llegaban a conocer y ya lo cambiaban; por lo tanto aun hoy nadie sabe cuál es el logo turístico que representa a Misiones. Todas las estadísticas (con excepción de la entrada de parques) son dibujadas, y si bien hay muchos emprendimientos nuevos, hay muchos más que se cerraron.
Pensar que cuanto más turistas llegan mejor es, sin haber hecho un estudio serio de la capacidad de carga de cada uno de los atractivos naturales, no aporta en nada a un turismo responsable.
Se pretende desarrollar el turismo sustentable y se habla mucho de ecología y medio ambiente, pero solo como publicidad política, la realidad demuestra otra cosa. Los ríos sangran, se tiñen de color rojo ante la más pequeña precipitación, producto de la desforestación, despareció el pato serrucho, el tamandúa bandera y muchas otras especies, cuando se ve un yaguareté se publica en las redes sociales como una gran noticia. Misiones tiene poca cultura ecológica, carece de campañas de publicidad que enseñen a proteger, cuidar y convivir con el medio ambiente. Tenemos áreas protegidas con intrusos e internacionalmente no estamos reconocidos como un destino ecológico. Si no entendemos que la materia prima del turismo sustentable son las áreas naturales  en buen estado de conservación, jamás llegaremos a ser un destino turístico genuino y menos sostenible.

Sueño que en mi tierra roja, los aborígenes sean los guías turísticos y estén incorporados al trabajo que ofrece el turismo, y no vendiendo orquídeas y plantas al costado de la ruta; donde existan cientos de pequeños lodges, emprendimientos y emprendedores; un estado que genere las condiciones adecuadas para todos los inversores genuinos amantes de la naturaleza y con una profunda vocación de servicio, y no sólo para los grandes inversores oportunistas, que hoy ven a la naturaleza como un buen recurso económico, pero que ayer usufructuaron de ella talando gran parte de la misma.
Esa es la premisa fundamental del turismo sustentable, o sostenible, que propone la distribución equitativa de la renta turística, la inclusión de las comunidades anfitrionas, la preservación de la identidad local y el uso responsable de los recursos naturales, entre otras cosas.
En todos estos años de reuniones, foros, ferias, disertaciones – que costaron mucho dinero – no se ha podido lograr una política de turismo acertada, existiendo muchos departamentos de gobierno relacionados con el turismo, todos absolutamente desvinculados entre sí, sin un rumbo a seguir y, en muchos casos, hasta con disputas entre ellos. Pero sobre todo existe un abismo entre el discurso del gobierno y el verdadero desarrollo del turismo sustentable y por ende del emprendedor turístico.
Claro está que la única verdad es la realidad: y ésta indica que prácticamente en todo Misiones – excepto Iguazú – no existen emprendimientos que puedan vivir del turismo como única actividad, no existen agencias receptivas, no hay guías a pesar de que muchos están sin trabajo; y los hoteles en su mayoría trabajan más con el viajante que con el turista. Claros indicadores de que aun no somos un destino mas allá de tener una de las maravillas naturales del mundo y lo que queda de la selva paranaense… ¿increíble no?
Trabajemos por un sistema… trabajemos para todos, olvidándonos de nosotros, el rédito político vendrá después, cuando el turismo acabe con la pobreza, tal como lo considera la ONU: la mejor herramienta para ello.
Si hay políticas para todos, podremos desarrollar el turismo sustentable en su integridad.

Alejandro “Buby” Nolde