“Trump, y el voto latino” por Gustavo González

“Podrás imaginarte desde afuera, ser un mexicano cruzando la frontera, pensando en tu familia mientras que pasas, dejando todo lo que conoces atrás” grabó Molotov en el 2002 cantando al mundo el drama de los indocumentados.

El 8 de Noviembre de 2016, al día siguiente a las elecciones de los Estados Unidos, los especialistas norteamericanos que decían que una victoria de Donald Trump sería calamitosa para el país y el mundo, ya se habían alineado con el ganador y aseguran ahora que “la fortaleza de las instituciones garantizará el límite al discurso xenófobo de campaña del nuevo Presidente”.

El Capitolio será conducido por los Republicanos, no necesariamente “trumpistas” y cumplirá un rol fundamental en el gobierno del Presidente 45° desde 1800. Hay un dato interesante: desde que sancionaron su Constitución, más allá de los magnicidios -ya sea en tiempos de paz, guerra o crisis-, los estadounidenses votaron siempre.

 

Agenda Latina

En Estados Unidos, cada día resulta más usual cruzarse con alguien que hable castellano. La comunidad latina constituye el 19 % de la población y se torna cada vez más influyente. Por eso es relevante conocer cuál es la agenda Latina y cuáles son sus principales prioridades al momento de votar.

Al tope de la agenda, está la preocupación por la economía vinculada al salario. El salario mínimo de los Estados Unidos es uno de los más bajos de los países desarrollados y el latino cree que merece ser mejor remunerado. Por otra parte la falta de herramientas para el desarrollo, como el acceso al crédito, limita las posibilidades de desenvolverse de miles de latinos que son emprendedores, al frente de PyMES o prestan servicios de todo tipo y que quieren crecer. El 28 % de los nuevos negocios en este país es propiedad de hispanos.

En segundo lugar, la comunidad latina vota pensando en la Salud y Educación. A los latinos les cuesta mucho acceder al servicio de salud y fue la comunidad donde el sistema de cobertura conocido como ‘Obamacare’ tuvo más apoyo. Por otra parte, si bien logran que sus hijos terminen la secundaria, la educación universitaria o terciaria es muy cara y se vuelve una carga demasiado pesada para sus familias.

En tercer lugar de interés se encuentra la Inmigración y luego el cambio climático. No todos los latinos tiene problemas migratorios, pero si todos los latinos son solidarios con los indocumentados y quieren que su comunidad sea reconocida por lo que es; una pieza clave en el desarrollo del país.

Los centros de estudios demográficos indican que en los últimos diez años el fenómeno migratorio de indocumentados de Méjico y Centro América hacia los Estados Unidos ha sido negativo. Es decir, más inmigrantes sin papeles han vuelto a sus casas de los que han llegado; entre otras cosas, por el acuerdo suscripto entre Estados Unidos y Méjico que a través de los permisos temporales de residencia para trabajar por temporada, consiente que los mejicanos trabajen por un tiempo y luego regresen a su país para hacer lo mismo al año siguiente.

Con este dato, se desbarata la construcción del relato de los sectores más conservadores y reaccionarios -para los cuales el discurso de Trump fue miel para sus oídos- de hordas de latinos ilegales que invaden Norteamérica para sacarle trabajo a los locales.

Los latinos no se sienten bienvenidos a vivir el sueño americano y luchan por su reivindicación. La votaron a Hillary pero no tan masivamente como lo hicieron a Obama. Para el análisis quedan las razones del 27% de latinos que lo hicieron por Trump.

 

La Presidente que no fue

Hillary Clinton obtuvo 200 mil votos más que su oponente, pero el peculiar sistema norteamericano concede la Presidencia al que obtenga 270 electores. Lo mismo le pasó a Al Gore en el año 2000, quien de manera contundente, sacó casi 600 mil votos más que Bush. Las reglas son las reglas y Hillary y su equipo cometieron errores. A último momento se dieron cuenta (o reconocieron) la importancia del matrimonio Obama, quienes aparecieron poniéndose al hombro la campaña. Obama con el 56% de aceptación, es uno de los tres presidentes norteamericanos que dejan la Casa Blanca con mejor imagen positiva. Michel Obama es la figura política con el más alto nivel de aceptación en la gente, llegando al 75%. Por otra parte, la sociedad midió con mayor severidad el escándalo de los mails de Clinton -vinculado a la seguridad nacional-, que la evasión impositiva multimillonaria de Trump.

 

Presencia Latina en el Congreso

“Voto latino de entre las masas, voto latino para la igualdad de razas”, grita el coro de la canción y en esta elección se hizo notar. Catherine Cortez Masto, del Estado de Nevada, se convirtió en la primera mujer Latina que llega al Senado. Por otro lado, siete lugares en el Congreso serán ocupados por personas de origen hispano, entre ellos el dominicano Adriano Espaillat, que antes de obtener la ciudadanía norteamericana fue un inmigrante indocumentado.

La gravitación de la comunidad latina constituye una oportunidad para nosotros. Nos observan con curiosidad porque ven que la macroeconomía de la Argentina está siendo atendida y se ha bajado el riesgo institucional.

Trump, puede ser una incógnita en muchos sentidos, pero lo que haga o deje de hacer, dependerá del complejo mecanismo de pesos y contrapesos del sistema que lo llevó a la Presidencia.

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