“Los abusos del poder” por Rubén A. Bravo

Los abusos desde el Poder Político, y el cuestionable accionar de la justicia local en temas de corrupción y en la resolución de casos donde los denunciados son ciudadanos con “contactos”, ha llevado a un gran sector de los misioneros, a descreer de las instituciones y a movilizarse en contra de la impunidad existente.

En diversos pueblos y ciudades de la Provincia, muchos Jefes Comunales “empachados de poder” han desnudado la impunidad de la que gozan, en un grado de obscenidad y evidencia que los convierten en insoportables hasta para sus propios votantes, que piden lisa y llanamente su destitución. Los Coleco Kryvzuk, los Jair Pereyra,  los Ewaldo Rindfleisch, y el más reciente Cristóbal Barboza “Intendente restituido de Arroyo del Medio”, ponen en una encrucijada tanto a la calidad del sistema político democrático “bajo el paragua de la ley de Lemas”, como a la credibilidad del Poder Judicial, que debe garantizar ante todo, la sanción ejemplar ante cualquier violación flagrante de la ley.

La propuesta de destitución de Barboza votada por el concejal de la Unión Cívica Radical Carlos Matluk, tuvo al Gobernador y principalmente a su Vice con posiciones acertadas, pidiendo al intendente que abandone el cargo por ética y dignidad. Sin embargo, el pedido tuvo oídos sordos en los tres concejales del Frente Renovador de Arroyo del Medio que avalaron la continuidad de Barboza. Pero una cosa es el Poder formal de estos concejales que argumentaron “autonomía municipal” para tomar esta decisión, y otra cosa es el Poder detrás del Poder: el de las máximas autoridades del partido oficial.

Sería ingenuo no suponer que con la concentración del Poder en los 75 municipios de la Provincia, con mayoría absoluta en la Legislatura y con la Justicia local casi silenciada, a los concejales del Frente Renovador de Arroyo del Medio les haya brotado –después de años- un espíritu de “rebeldía” y de defensa a ultranza de su autonomía municipal partidaria, en un hecho de repercusión nacional. Si desde el máximo poder del partido gobernante hubiera existido la “sugerencia” de apartar del escenario político a Cristóbal Barboza, este Intendente que bajo el efecto del alcohol privó a una familia de una vida humana, hoy afrontaría la justicia como un ciudadano más. ¿Será que al Poder detrás del Poder se le escapó la tortuga en Arroyo del Medio, o será que Cristóbal Barboza goza de la más absoluta solidaridad política de las máximas autoridades de la Renovación?

El poder detrás del poder quizá tenga en los próximos días, tiempo de corregir su falta de ética al menos en el caso de Barboza, pidiéndole su renuncia al cargo y abogando por una actuación independiente de la Justicia. Pero la corrección de la matriz estructural de desprestigio de nuestras instituciones democráticas y republicanas, lastimosamente no llevará días, nos llevará más tiempo. Hasta que no logremos ese cambio político y sobre todo cultural, el privilegio que da el abuso de poder seguirá calando profundamente en la imagen desdibujada de la realidad que perciben las nuevas generaciones.

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