“La justicia misionera en el banquillo de los acusados” por Eduardo Pérez

El inevitable final del escándalo que protagonizó el exministro del STJ, César Santiago, puso de manifiesto la falta de independencia y la crítica situación de éste poder.

Las designaciones a “dedo” y la impunidad que siempre se denunció ahora se hacen visibles para el resto de la sociedad. El hartazgo de la soberbia y de los excesos que pareció tomar nota la población a nivel nacional empieza a encontrar eco entre los misionero.

Hace años que en la provincia se denuncia que el modelo de Justicia de Misiones está agotado y requiere de un cambio inmediato por arrastrar un atraso “estructural” de más de 30 años, y  que hay ausencia total de concursos para el acceso a cargos públicos que deriva en la selección a dedo de empleados y funcionarios con padrinos del STJ que aseguran inmunidad y falta de independencia.

En una oportunidad los abogados de Misiones elevaron un documento a la FACA (Federación Argentina de Colegios de Abogados) advirtiendo que casi el 50% de los trabajadores judiciales fueron designados a dedo al igual que casi la totalidad de los jueces del Superior Tribunal de Justicia. Claras muestras de abusos en el ejercicio del poder y de escasa independencia en la Justicia provincial.

De hecho, existen cientos de archivos y declaraciones de profesionales del derecho y dirigentes de la oposición que reclamaban un cambio de fondo en el Poder Judicial, pero estos planteos lamentablemente quedaron en el camino ya que el gobierno nunca tuvo una intención política de reformular el sistema, y de hecho se sirvió durante más de una década de los favores de los jueces amigos designados a medida de las necesidades del poder. Hoy esa lógica comienza a tambalear y la Justicia se sienta en el banquillo de los acusados.

Es más, la caótica situación judicial en la provincia nunca fue registrada o tenida en cuenta por el ciudadano común. Ahora, gracias al impacto del “juez ñoqui” se empezó a despertar la merecida indignación entre los ciudadanos.

El exministro del Superior Tribunal de Justicia, Sergio César Santiago, que se desempeñó en un doble cargo entre Abril del 2012 y Abril del 2015 con jugosos sueldos fue tildado de “millonario” por quienes recorren los pasillos judiciales y aún así se prestó a las cuestionables contrataciones que le ofrecía su amigo, el extitular de la EBY Oscar Thomas. Este nivel de descaro y desprolijidad es lo que trasciende.

Muchos se marean cuando se escucha y lee sobre cuestiones técnicas y legales, pero se aclara rápidamente el panorama cuando percibe este tipo de abusos. Un “juez ñoqui” es algo demasiado fuerte para que hasta el más distraído de los misioneros no lo registre. Es el papelón mas grande de la historia judicial, y según el expresidente del Colegio de Abogados, Rodrigo Bacigalupi ni siquiera hay antecedentes de un hecho de similar magnitud en toda la Argentina.

Es por ello que en la renovación le bajaron el pulgar a Santiago que buscó hasta el último minuto ser sostenido por el poder político. Y es que eso pasa habitualmente cuando las cosas se hacen tan mal que pasan los límites de lo tolerable. Triste final para un hombre con pocos éxitos jurídicos que llegó a obtener un cargo de por vida en la máxima instancia del poder Judicial en Misiones. Termina sus días con el titulo de ñoqui y sin el más mínimo apoyo político de quienes supieron mimarlo en las buenas épocas.

Pero en el fondo, este papelón deja una pequeña semilla. Aunque resulte difícil entusiasmarse con un posible cambio en el sistema judicial, es probable que al menos ahora se ajusten los detalles para al menos aparentar mayor transparencia en la designación de los integrantes del STJ y los empleados en la justicia.

Lo que era un “secreto a voces” entre quienes conocen la arena judicial se materializó ahora en algo concreto y totalmente repudiable por todos. El manejo discrecional y político partidario de las todas decisiones de este poder tan importante para el Estado roza la inconstitucionalidad y además genera desánimo y falta de compromiso en ese ámbito laboral.

El Poder Judicial es fundamental en la construcción de la democracia. Pero para ello en necesario que este poder sea independiente para que los magistrados puedan garantizar la imparcialidad y la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. A nivel nacional, en la última década K también se profundizó la perdida de independencia de la Justicia. Hasta se creó una organización denominada “Justicia Legítima” que trasladó el relato político del kirchnerismo a los estrados. En Misiones no hizo falta llegar a tanto porque la suma del poder público que detenta la renovación facilitó las cosas para disponer de las voluntades de muchos jueces.

Ahora ante la consecuente mirada crítica del ciudadano los jueces deberán poner las barbas en remojo porque la pérdida de autoridad de los integrantes de ese poder va a provocar que se tolere menos la conocida ineficacia y lentitud a la que es sometida la población cuando tramita causas que duran años sin respuestas concretas.

fuente: misionesopina

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