La licitación para que llegue a Misiones quedó inconclusa por la derrota del kirchnerismo debido a que no se abrieron los sobres con las propuestas. Ahora el nuevo gobierno nacional no dio señales al respecto de cómo continuará el cronograma.

La construcción del Gasoducto del Noreste (G-NEA) destinado a llevar el servicio de gas natural a través de redes a las cuatro provincias del NEA, y al norte de Santa Fe, se mantiene en marcha en el trayecto que va desde el salteño Gasoducto Juana Azurduy, que recibe el fluido proveniente de los yacimientos de Bolivia, hasta Chaco y Formosa. En esas provincias, y en Santa Fe, se espera que los trabajos concluyan durante el año en curso.
La mega obra, con una inversión de 5.000 millones de dólares, fue lanzada como “una reparación histórica” para las provincias del NEA, las únicas en el país que carecen de este servicio esencial que abarata costos industriales y de las familias en los inicios del gobierno de Néstor Kirchner. Pese a ello, por sucesivas demoras que abarcaron casi una década, todavía está pendiente el último tramo, que comprende Corrientes y Misiones.

El director de Gas de Misiones, José María Tomaselli, explicó que la continuidad de las obras “depende de la voluntad de las nuevas autoridades” y reveló que las obras ya fueron licitadas, pero los sobres no se abrieron al coincidir con las últimas elecciones”.

“Creo que las autoridades de Enarsa decidieron, políticamente, no abrir las ofertas, ya que el acto licitatorio coincidió con la segunda vuelta, y esperaron el resultado del 22 de noviembre. Al ganar el macrismo, decidieron no abrir los sobres y esperar a que las nuevas autoridades lo hagan, creo que fue acertado”, indicó Tomaselli.

El funcionario no quiso precisar fechas, ni afirmar cómo será el cronograma de obras pero estimó que “en los primeros días de marzo comenzarán a tomarse algunas decisiones al respecto”. Ante la pregunta, enfatizó que todo está pendiente “de que se tome la decisión política correspondiente”.

“A todo esto, el sector técnico de Enarsa sigue trabajando, porque hay un gasoducto que está operando, el Juana Azurduy, y aparte, se están concluyendo las obras adjudicadas en Salta, Formosa, Chaco y Santa Fe, de lo que es el gasoducto troncal”, especificó.

Tomaselli destacó que las obras a realizar aún faltantes son “el cruce del Río Paraná, Misiones y Corrientes” y opinó que la demora en este tramo “tuvo que ver un poco con la decisión de Corrientes, que especuló, creo, buscando una modificación en su territorio de la traza que ya estaba diseñada”.

Respecto a ello, señaló el funcionario que pudo haber una actitud especulativa, “porque Corrientes no presentó los estudios de impacto ambiental, mientras Misiones en julio del año pasado ya tenía totalmente presentado todo, con estudio de impacto ambiental aprobado”.

“Misiones tuvo un estudio de impacto ambiental muy bien hecho, en una provincia más complicada, con muchos monumentos naturales, muchos espacios de reserva, y de hecho cien kilómetros de transcurso del gasoducto se contemplaron sobre lo que es el Corredor Verde. Entonces, los cuidados que había que tener eran muchísimos, y sin embargo, el resultado fue muy bueno”, recalcó Tomaselli.

Fuente: Primera Edición